El nuevo carril bici de Vitoria se convierte en un desafío para ciclistas
En la Avenida de Vitoria, el reciente carril bici ha evolucionado en un auténtico parque de aventuras sobre dos ruedas. Antes, el trayecto estaba repleto de contenedores, bolardos y una serie de obstáculos que hacían del paseo una odisea; ahora, el asfalto recuerda a la superficie lunar.
Los ciclistas que se atrevan a transitar por aquí se ven obligados a sortear irregularidades como si estuvieran participando en un crossfit aéreo. Cada vuelta de pedal trae consigo un nuevo desafío, y cada bache se convierte en una auténtica experiencia espiritual que pone a prueba el equilibrio y la destreza.
La situación ha alcanzado un nivel de absurdo tal que no sería sorprendente ver a alguien catapultado desde su bicicleta, aterrizando de manera sorpresiva en la parada de autobús más cercana.
Mientras tanto, los ciclistas piden a gritos un asfaltado decente; lo que debería ser un carril bici se asemeja más a un simulador de terremotos. Y, para los escépticos, se ha compartido una imagen en el Buzón Ciudadano que evidencia que en Vitoria, también contamos con nuestras propias montañas… pero en horizontal.




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