Ratifican la absolución de antiabortistas por rezar en Vitoria
La Audiencia de Álava ha respaldado la decisión de absolver a 21 personas vinculadas al movimiento antiabortista que habían sido juzgadas en noviembre pasado por coacciones. Estos individuos se concentraron en 2022 para rezar frente a la clínica Askabide de Vitoria, que realiza interrupciones voluntarias del embarazo.
El tribunal desestimó el recurso presentado por la acusación particular, apoyado por el Ministerio Fiscal, y reiteró la resolución de la Sección de lo Penal del Tribunal de Instancia de Vitoria, que había determinado la inocencia de los acusados. La jueza a cargo del caso argumentó que las acciones de los acusados no se podían considerar coactivas, ya que «nunca observaron actitudes violentas contra las potenciales víctimas». Además, se concluyó que no existió hostigamiento de ningún tipo.
La Audiencia alavesa se alinea con la postura de la magistrada, sosteniendo que la conducta de los acusados «no se puede calificar como acoso» y que carecía de la gravedad necesaria para ser considerada un acoso ambiental, según el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco.
Cabe mencionar que esta decisión no es definitiva y podría ser objeto de un recurso en casación ante el Tribunal Supremo. Durante el juicio, la Fiscalía argumentó que las concentraciones diarias, que reunían a grupos de cinco personas con pequeños carteles y rosarios, constituían un claro acto de acoso e intimidación hacia los empleados y pacientes de la clínica. Por su parte, los defensores de los acusados afirmaron que estas prácticas se enmarcaban en el «legítimo derecho a expresar la fe».
En este proceso, los acusados enfrentaban una posible condena de cinco meses de prisión, que podría ser sustituida por 100 días de trabajo comunitario. La clínica, como parte acusadora, había solicitado una indemnización de 20.000 euros, mientras que las defensas pedían la absolución total de sus representados.
Las concentraciones que originaron este juicio tuvieron lugar entre el 28 de septiembre y el 7 de noviembre de 2022, organizadas por el movimiento ’40 días por la vida’. Aunque estaban comunicadas a las autoridades, tras varias denuncias de la clínica, se dictó la medida cautelar de realizar las concentraciones a mayor distancia.
Durante el juicio, Igor Elberdin, gerente de la clínica, testificó que los acusados acudían a diario con rosarios, camisetas y carteles para rezar, lo que él consideraba como una «coacción» constante. Asimismo, una trabajadora y una paciente expresaron sentirse «intimidadas» y «señaladas» por estas concentraciones, aunque los agentes de la Policía Local y los ertzainas que intervinieron confirmaron que las reuniones eran pacíficas y no contenían mensajes ofensivos.
Los 21 acusados, por su parte, defendieron que su comportamiento no era intimidatorio, limitándose a rezar en silencio o en voz baja, y negaron haber interactuado de manera agresiva con pacientes o trabajadores que transitaban por el lugar.




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