Una noche con las patrullas vecinales: La lucha contra los ladrones en Puertosol
La tranquilidad se ha desvanecido en Puertosol mientras los robos y los intentos de asalto aumentan. Los vecinos de esta urbanización en el Puerto De la Torre han decidido tomar medidas y salir a patrullar por las calles. Armados con linternas, se adentran en la oscuridad del arroyo que rodea la comunidad, donde los delincuentes suelen acceder. Pero las luces no solo sirven para alumbrar el camino, también cumplen una función de comunicación entre los vecinos.
La situación en Puertosol se ha vuelto cada vez más desesperada. Los residentes, que incluyen niños y personas mayores, se sienten inseguros y sin una solución clara ante los constantes robos. «Vemos cómo entran en una casa y en otra, y así estamos, saliendo nosotros a patrullar», lamenta Javier Santos, uno de los vecinos afectados.
Los grupos de vecinos se organizan para patrullar las zonas donde los delincuentes suelen entrar, iluminando las partes traseras de las viviendas. Sin embargo, la espesura de los matojos que cubren las fachadas dificulta la visibilidad. «Por mucho que iluminemos con la linterna, ahí se puede esconder alguien y no lo vamos a ver; aquí no solo se necesitan policías, también farolas y saneamiento de la vegetación», señala Miguel Ángel, vicepresidente de la comunidad de propietarios.
Para aumentar la eficacia de las patrullas, otros residentes se suman a la movilización con sus coches, listos para dar alcance a cualquier sospechoso. «Nos ha parecido ver a unos chavales por la zona desde lejos», comunican tres vecinas a través del grupo de WhatsApp, instando a los conductores a investigar. La desconfianza hacia cualquier desconocido que merodee las inmediaciones se ha vuelto común entre los vecinos de Puertosol.
Según la comunidad de propietarios, los ladrones han asaltado al menos ocho casas y han logrado robar en tres de ellas. Afortunadamente, en uno de los intentos la alarma se activó y espantó a los criminales. Sin embargo, la sensación de miedo sigue presente entre los residentes. «Cuando sabes que casi entran en tu vivienda, ya no puedes dormir tranquilo», admite Francis, uno de los afectados.




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