Reflexión sobre la falta de respuesta ante agresiones en Vitoria
Esta semana, Vitoria ha sido escenario de tres agresiones sexuales. Sin embargo, sorprendentemente, no se ha llevado a cabo ninguna manifestación de repudio en las cercanías del Ayuntamiento.
El contraste con reacciones anteriores es palpable y desconcertante
En ocasiones pasadas, la ciudad ha mostrado una respuesta rápida y contundente ante hechos similares, pero en esta ocasión, el silencio institucional y social resulta incómodo.
Existen múltiples interpretaciones para este silencio, todas ellas inquietantes. Podría reflejar un cansancio colectivo, un temor a la exposición, un cálculo político o incluso una desconexión entre las autoridades y la población. Lo que es indudable es que las víctimas están presentes y los hechos son reales.
Históricamente, Vitoria se ha caracterizado por su firme postura contra la violencia de género. Sin embargo, esta semana, ha optado por ignorar la situación. Cuando una ciudad decide no alzar la voz ante un problema tan grave, la situación trasciende el delito en sí: la indiferencia se convierte en el verdadero problema.
TRES PREGUNTAS:
- ¿Por qué el silencio?
- ¿Dónde están todos los políticos?
- ¿Qué ha pasado con los colectivos feministas, que en otras ocasiones han sido tan activos?




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