La Iglesia teme una oleada de robos tras el expolio de Huerces y otro cometido en Pervera
Un grupo de ladrones ha profanado el sagrario de la iglesia de San Martín de Huerces y también ha saqueado la iglesia parroquial de Pervera, en un periodo comprendido entre el 3 y el 21 de agosto. En ambos casos, los delincuentes se llevaron objetos sacros y metales, como cobre. Este tipo de robos no son aislados, ya que se sospecha que pueden ser obra de la misma banda organizada. La preocupación aumenta entre los vecinos de San Martín de Huerces, quienes piden que se instalen cámaras de seguridad para proteger la zona.
El párroco de San Martín de Huerces ha manifestado su indignación por la falta de respeto a la Iglesia que supone este expolio, especialmente debido a la profanación del sagrario. También se ha denunciado que la iglesia permanece cerrada la mayor parte del tiempo, lo cual facilitó la entrada de los ladrones. En Pervera, el párroco descubrió el robo el 14 de agosto y cuatro días después interpuso la denuncia correspondiente ante la Guardia Civil.
La investigación apunta a que los asaltos en iglesias están relacionados con la sustracción de metales, como cobre, para venderlos posteriormente en chatarrerías. No se descarta que haya más casos similares en otros concejos que aún no se han detectado. Por este motivo, se está estudiando la instalación de cámaras de seguridad en las iglesias rurales, aunque en San Martín de Huerces todavía no está previsto su colocación.
Los vecinos de San Martín de Huerces están inquietos y temen que, si se instalan cámaras en otras parroquias, los delincuentes se centren en su zona al saber que no hay dispositivos de vigilancia. Por ello, solicitan al Ayuntamiento que se considere la posibilidad de colocar una de estas cámaras para dar seguridad a la comunidad. El Consistorio tiene previsto acelerar la instalación de las cámaras y abrirá las ofertas presentadas el próximo 3 de septiembre.
En cuanto al robo en la iglesia de San Martín de Huerces, los vecinos denuncian que la iglesia está prácticamente abandonada, ya que antes había misa todos los domingos y ahora solo se celebra una vez al mes. Consideran que la falta de actividad en el templo facilita los robos, ya que los ladrones saben que no hay movimiento y es fácil entrar sin ser vistos. Los residentes confían en que la Guardia Civil logre recuperar los objetos valiosos sustraídos.




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