Trágico final para el confitero condenado por asesinato en Avilés
Julio Pardo Cimiano, el confitero de la antigua confitería La Duquesita de Avilés condenado a 24 años de cárcel por matar a golpes a su esposa con una llave inglesa, amaneció ayer ahorcado en su celda del penal cántabro de El Dueso. Cuando los funcionarios de la prisión realizaron el protocolario recuento de las ocho de la mañana (coincidiendo con el cambio de guardia) hallaron al recluso en su celda colgado del cuello con un cinturón. Nada pudieron hacer en ese momento por él, puesto que ya no tenía pulso.
Según ha podido saber este periódico, Pardo Cimiano, clasificado como en segundo grado, desempeñaba desde hacía tiempo el puesto de panadero en la cárcel, una actividad que conocía bien tras años trabajando en la confitería avilesina.
Fuentes del centro penitenciario, que desconocen qué ha podido llevar a este preso a quitarse la vida, señalan que era un recluso bastante «normal» y que pasaba «muy desapercibido». Por la mañana, a las 06.45 horas, acudía a su puesto en la panadería y cuando no estaba trabajando casi siempre se encontraba en su celda; «apenas se relacionaba con el resto de reclusos», afirman.
Julio Pardo Cimiano fue condenado en marzo de 2018 a 24 años de prisión por matar a golpes con una llave inglesa a su esposa, Ascensión Amores Porcel, mientras dormía. La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Oviedo le declaró culpable de asesinato con alevosía y ensañamiento, con agravante de parentesco y desprecio de género.
«La atacó sin mediar palabra, de forma súbita, decidido a acabar con su vida y ejerciendo una violencia brutal e indiscriminada con el propósito de matarla», recogió la Sala que, además de realizar una exhaustiva descripción del crimen que en enero de 2016 conmocionó a la sociedad asturiana.
Para la Audiencia quedó probado que el 25 de enero de 2016 el matrimonio fue a cenar a un restaurante de la calle San Francisco, «regresando a su domicilio en torno a las once de la noche». Cinco horas después, sobre las cuatro de la madrugada, el acusado, «guiado por el ánimo de acabar con la vida de su esposa, sirviéndose de una llave inglesa (…) le propinó numerosos golpes en la cabeza (…) provocándole un politraumatismo cráneo encefálico severo que determinó su fallecimiento».




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