Reflexiones sobre la ansiedad en Mendizorroza y el tratamiento hacia los nuevos fichajes del Alavés
OPINIÓN: En ciertas ocasiones, Mendizorroza se transforma en un hervidero de emociones intensas. Ayer fue un claro ejemplo de ello. La ansiedad y la presión por conseguir una victoria a cualquier precio se hicieron palpables, y en esos momentos de tensión, hay jugadores que se convierten en el blanco de la frustración colectiva. Esta vez, los elegidos fueron Valentini y Miguel. Sin embargo, es vital tomar un respiro: keep calm. La temporada apenas comienza.
Valentini, el defensor argentino en proceso de adaptación
Una parte de los seguidores ha decidido enfocarse en él, como si pudiéramos juzgar su rendimiento en septiembre. Valentini demuestra cualidades defensivas notables, posee buena lectura del juego, físico robusto y una buena capacidad en el juego aéreo. ¿Qué es lo que le falta? Integrarse. Comprender los automatismos del equipo, los ritmos de juego, y la disposición de sus compañeros. En comparación con un Koski que brilló ayer y que parece estar en casa desde hace tiempo, la diferencia resalta aún más. Pero recordemos, esto es fútbol real, no un videojuego: cada jugador tiene su propio tiempo de adaptación.
Valentini no representa un problema, sino una inversión. Requiere tiempo, no críticas desmedidas.
Miguel, un jugador aún por descubrir
¿Y Miguel? Su participación en el campo ha sido muy limitada. Juzgarlo en este punto es como criticar una novela solo por su portada. Aún desconocemos su potencial, cómo se integrará en el equipo y cuál es el rol que le asignará el entrenador. La ansiedad del entorno no puede transformar su falta de minutos en un juicio severo. Primero, necesitamos verlo jugar. Luego, podremos opinar.
El nerviosismo en Mendi
La tensión se palpaba en el ambiente. Todos deseábamos ganar a toda costa, que el equipo funcionara a la perfección y que los nuevos fichajes brillaran desde el primer encuentro. Cuando el juego no fluye, la hinchada se inquieta, y esa inquietud puede derivar en críticas precipitadas.
Sin embargo, este equipo está en un proceso de construcción, de crecimiento y de ajuste de piezas. No es casualidad que haya cuatro nuevos fichajes con perfiles variados. Tampoco es casualidad que se haya decidido mantener a Boyé, Toni, Sivera, Blanco y Ángel. Hay un plan, hay estabilidad y hay una visión.
Keep calm: evitemos las críticas destructivas
El Alavés no está en crisis. No está fracturado. No está fallando. Simplemente, está empezando.
En esta fase inicial, lo peor que puede hacer la afición es descalificar a sus propios jugadores. Habrá tiempo para exigir, criticar y señalar. Pero ahora es el momento de apoyar, dar espacio y permitir que los nuevos se adapten y que el equipo encuentre su ritmo óptimo.
Mendizorroza ha sido siempre un público exigente, sí, pero también un público sabio. Y este es el instante de demostrarlo. Keep calm, Vitoria.




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