La búsqueda de Maritrini y su bebé continúa: la Policía sigue buscando pistas
Casi dos meses después de que un amplio operativo de la Policía Nacional y la Unidad Militar de Emergencias (UME) buscase sin éxito a Maritrini Suardíaz y a su bebé en una balsa en Ribadesella, el juzgado de Instrucción número 4 de Gijón mantiene abierto el caso. La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) busca nuevas pistas sobre el paradero de la madre e hija desaparecidas en 1987.
El procedimiento judicial ha sido archivado provisionalmente y reabierto en varias ocasiones desde el inicio de las investigaciones, que se remontan al año 2000, cuando el hermano de Maritrini denunció su desaparición en la Comisaría de Gijón. Aunque el examen de la balsa de espatoflúor en Berbes parecía la última bala para intentar dar con su paradero, lo cierto es que los investigadores continúan realizando averiguaciones y el procedimiento sigue abierto en los juzgados. Tratan de tirar del hilo para llegar hasta el lugar donde se encuentran los dos cadáveres. Porque la principal hipótesis es que fueron asesinadas.
Las sospechas siguen girando en torno a Antonio da Silva, alias ‘el portugués’, marido y padre de las desaparecidas. El hombre tiene 85 años y vive en una residencia de ancianos en Zamora. Nunca ha colaborado con la Policía y sus explicaciones sobre el paradero de su esposa y su hija de 13 meses siempre han sido vagas y erráticas. Entre sus últimas versiones está que las dejó a ambas en el Algarve, al Sur de Portugal, porque Maritrini quería empezar una vida sin él. Este argumento no tiene ningún fundamento, ya que la mujer era completamente dependiente y vivía sometida a su marido. Cuando se les pierde la pista tenían un juicio pendiente por malos tratos. Nunca se presentaron. La vista oral estaba prevista que se celebrase en León después de una intervención de la Guardia Civil en la localidad de Matadeón de los Oteros, donde la pareja vivió una temporada (alternaban su residencia con una casa que tenían en Berbes, Ribadesella).
Allí Maritrini lanzó una nota por la ventana pidiendo auxilio a los vecinos. Explicaba que la tenían encerrada en casa y no la dejaba salir. Intervino la Benemérita, detuvo a ‘el portugués’ y ella volvió a Asturias con unos parientes. Pero volvieron a estar juntos cuando él la fue a buscar. Nunca más se supo. Una vez constatado que no estaban en la balsa, el empeño sigue siendo encontrarlas.




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