Detenciones relacionadas con la desaparición de Alejandro Navarro Ríos tras una investigación policial en Ronda
Un caso inquietante ha resurgido en Ronda, donde hace unas semanas se perdió la pista de Alejandro Navarro Ríos el 3 de mayo de 2024. La pareja con la que el joven convivía, actualmente bajo custodia de la Policía Nacional tras una operación que involucró maquinaria pesada en su hogar, realizó reformas en el patio trasero de su vivienda, alegando que necesitaban un lugar para enterrar a un perro. Este comportamiento generó sospechas entre los amigos y familiares de Alejandro, quienes desde el inicio consideraron que su desaparición no era un acto voluntario.
El patio, que se asoma a una calle peatonal y se encuentra detrás de la entrada principal, ha sido el foco de atención de los agentes especializados de la Unidad Central de la Policía Nacional que llegaron desde Madrid. Según fuentes cercanas al caso, la pareja había construido un muro en esa área con la intención de erigir una habitación para Alejandro, un detalle que ha aumentado la inquietud de quienes buscan respuestas.
Los investigadores utilizaron maquinaria pesada, incluyendo una miniexcavadora, para llevar a cabo una exhaustiva inspección del terreno. Desde la mañana hasta las cinco de la tarde, los efectivos desenterraron varias pertenencias del joven, incluyendo ropa y un maletín que contenía una flauta. Sin embargo, aún se desconoce si se han hallado restos humanos en la propiedad.
Según relatos de familiares, Alejandro solía pedir dinero en la calle, específicamente a las puertas de supermercados, con la intención de ayudar a la pareja que lo acogía. No obstante, su entorno ha expresado su preocupación, indicando que cuando no lograba recaudar suficientes fondos, sufría agresiones por parte de los detenidos.
Cuatro personas arrestadas en la operación
La intervención policial, que culminó con la detención de cuatro individuos, comenzó a las 5:00 horas en el número 10 de la calle Jimera de Líbar, en el barrio de la Dehesa. En este operativo participaron varias unidades, incluyendo la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) y la Policía Local de Ronda.
Los arrestados incluyen a un hermano y una hermana del padrastro de Alejandro, así como sus respectivas parejas. La pareja que vivía con el joven fue arrestada en la misma vivienda, mientras que los otros dos sospechosos fueron capturados a escasos metros del lugar.
A lo largo del día, cerca de un centenar de vecinos se congregaron frente al inmueble. La tensión aumentó considerablemente cuando los dos primeros detenidos fueron conducidos esposados por los agentes, lo que provocó gritos de «asesinos» y llevó a la UPR a establecer un cordón de seguridad para controlar la situación antes de trasladar a los sospechosos a la comisaría.
El dispositivo inicial concluyó alrededor de las 18:00 horas, tras la recolección de varias bolsas con indicios. Sin embargo, más tarde, algunos vecinos ingresaron a la vivienda y causaron destrozos, lo que requirió el regreso de patrullas de la Policía Nacional y Local para asegurar el área y prevenir nuevos disturbios.
Familia de Alejandro clama por justicia
La relación entre Alejandro y su madre, Auxi, era complicada. El joven se mudó de casa a los 16 años, y aunque se veían con frecuencia, ella admite que no podía decirle mucho. En su último encuentro, poco antes de su desaparición, Alejandro le comentó: «A lo mejor te hago abuela».
Rocío, tía de Alejandro, ha compartido que durante este tiempo intentaron mantener una relación cordial con los sospechosos, a pesar de sus reservas, para facilitar las investigaciones. En la actualidad, la familia clama por justicia y desea recuperar el cuerpo de Alejandro para brindarle una sepultura digna. Durante los arrestos, Rocío sufrió una crisis de ansiedad y tuvo que recibir atención médica tras desmayarse en la calle.




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