Explotación sexual en Málaga: ‘sin papeles’ y hacinadas en un trastero sin escapatoria
En una situación límite en Colombia, dos mujeres, María y Diana, cayeron en manos de dos hermanos proxenetas en Málaga. Estos colombianos se dedicaban a prostituir a jóvenes ‘sin papeles’ y las mantenían hacinadas en un antiguo garaje infestado de cucarachas, según la sentencia del Tribunal Supremo. La pareja de uno de ellos, encargada de la contabilidad, también fue condenada.
La organización llevaba operando desde el año 2008 y se lucraba de explotar sexualmente a mujeres colombianas en situación de necesidad extrema. Algunas de ellas consentían ejercer la prostitución en España, mientras que otras pensaban que encontrarían trabajo en un balneario. Ninguna de las chicas era consciente de las terribles condiciones en las que iban a vivir hasta que llegaron a Málaga. Las deudas que debían pagar por el viaje, mucho más altas de lo acordado, las obligaban a prostituirse para saldarlas.
La pareja del hermano procesado era la encargada de llevar las casas de citas donde las mujeres eran explotadas, y también tenía el control de que los pisos tuvieran las condiciones adecuadas para los clientes. Durante la investigación se descubrió que estos lugares eran deplorables e insalubres, con un baño para todas las mujeres y cucarachas por todas partes. Las chicas vivían hacinadas en un antiguo garaje sin luz ni ventilación.
El hermano mayor, considerado el jefe de la organización, controlaba a las mujeres, decidía sus horarios y su ropa, y las sometía a pruebas sexuales. También exigía que estuvieran siempre maquilladas y arregladas, listas para ser trasladadas en cualquier momento. Además, les hacía consumir cocaína y les instruía para intentar vender droga a los clientes.
Las mujeres trabajaban largas jornadas sin descanso, en distintas casas de citas y también como ‘escorts’ en hoteles y domicilios particulares. No tenían escapatoria y estaban a disposición de los clientes en todo momento. Cobraban dinero directamente para la mujer a cargo de las casas de citas o para otro hombre encargado de los pisos, mientras que los hermanos se encargaban de la contabilidad. En apenas un año y medio, publicaron 660 anuncios de sus servicios por Internet.
Las condenas a los tres acusados varían según la sentencia del Tribunal Supremo. El considerado jefe fue condenado a ocho años y siete meses de cárcel por aprovechamiento de la prostitución de terceras personas, delitos contra la salud y blanqueo de capitales. Su hermano fue condenado a seis años por trata de seres humanos y prostitución coactiva, mientras que la mujer del cabecilla cumplirá tres años por prostitución coactiva y blanqueo de capitales. Además, deberá pagar una multa de 45.000 euros.
Es importante destacar que la ley reconoce que las denuncias de este tipo de delitos son anónimas y confidenciales, por lo que las personas pueden colaborar sin temor a represalias. La Policía Nacional cuenta con una línea telefónica y un correo electrónico para recibir información sobre casos de explotación sexual.




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