La Casa de Ceuta en Melilla condena los actos vandálicos en el callejón de San Juan
La Casa regional de Ceuta en Melilla expresó su repudio hacia los recientes actos vandálicos ocurridos en el callejón de San Juan, ubicado en la zona histórica de Melilla la Vieja. Esta calle es el hogar de la sede social de la institución ceutí. Los miembros de la asociación caballa manifestaron su descontento y frustración ante estos hechos, que, aunque no son nuevos, se volvieron algo habitual.
En la noche o madrugada del pasado lunes, los vándalos perpetraron un ataque sin precedentes, demostrando su desdén hacia el progreso y la belleza de Melilla. Destrozaron papeleras, señales de tráfico, bancos, jardines, contenedores e incluso pintaron estatuas. Estas acciones sólo buscan causar daño y generar caos en el entorno urbano.
El presidente de la Casa, Ramón de la Cruz, junto con la Junta Directiva, condenaron rotundamente estos actos vandálicos y remarcaron la imperiosa necesidad de ponerles fin. Lamentablemente, Melilla ha sido víctima recurrente de esta lacra, y resulta frustrante no poder evitarla.
Según los directivos de la Casa regional de Ceuta en Melilla, combatir el vandalismo es un desafío relacionado con la educación y los valores inculcados desde la infancia. Es fundamental enseñar a los niños el respeto hacia lo común y la protección del patrimonio público. Deben comprender que este tipo de acciones conlleva consecuencias indeseables y responsabilidades.
La Casa regional de Ceuta en Melilla ha informado a las autoridades competentes de la Ciudad Autónoma y a la policía sobre los hechos, con la intención de que se reparen los daños ocasionados en el callejón de San Juan. La Junta Directiva se encarga voluntariamente de mantener el lugar en buen estado, regando las plantas y limpiando de vez en cuando. Sin embargo, es triste observar la falta de aprecio por la conservación de los espacios públicos.
El callejón de San Juan es muy transitado por melillenses y turistas, quienes disfrutan de su hermosura. Es crucial actuar para evitar que Melilla se convierta en una ciudad inhabitable y caótica, ahuyentando tanto a sus habitantes como a los visitantes.




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