El abandono de la «casa del terror» en Palma: un cadáver urbano de degradación
En la calle Manacor de Palma, la conocida «casa del terror» ha caído en ruinas y abandono. Este antiguo refugio de okupas, menores prostituidas y conflictos con drogas y peleas, apenas presenta hoy día actividad, pero su estado es desolador. Tras un incendio en 2021, las autoridades tapiaron el edificio para disuadir a los okupas, pero no se han tomado medidas desde entonces. Vecinos del barrio de Pere Garau, el más poblado de la ciudad, se quejan del deterioro del edificio y lamentan su imagen deplorable.
No es la primera vez que los vecinos expresan su preocupación por la «casa del terror». En el pasado, se manifestaron y denunciaron la delincuencia y la inseguridad que reinaban en este lugar. La mayoría de los ocupantes eran de nacionalidad marroquí y argelina y contaban con antecedentes policiales. Aunque el edificio ha quedado libre de okupas, sigue presentando un aspecto nefasto debido a las quemaduras provocadas por el incendio y no se espera que sea reformado o utilizado en el futuro cercano.
El escándalo mayor radica en que menores tuteladas por el Consell de Mallorca solían fugarse de los centros de acogida para acudir a esta casa, donde eran explotadas sexualmente. Madres de estas niñas han relatado cómo eran llevadas a este lugar por organizaciones proxenetas y se veían obligadas a prostituirse a cambio de regalos, dinero y ropa. Otros edificios abandonados de la zona también han sido escenarios de prostitución y okupación. La pelea nocturna, el robo y el tráfico de drogas también han sido constantes en el barrio de Pere Garau, especialmente en la calle Joan Bauzá.
Otra situación similar se vive en la antigua prisión de Palma, un edificio abandonado durante 25 años que ahora es frecuentado por okupas y delincuentes. Aunque no se han registrado casos de explotación sexual de menores, la cárcel se ha convertido en un lugar de suciedad, peleas y venta de drogas.



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