Un hombre en peligro: la historia de Mekin Büyükdeniz y su trágico desenlace en el hospital
Mekin Büyükdeniz, un ciudadano turco de 35 años, tenía plena conciencia de que su vida estaba en peligro antes de ser asesinado en Salou el pasado 16 de octubre. Sobrevivió a un primer intento de ejecución a tiros y manifestó a los agentes y personal sanitario que lo atendieron que sentía que sus enemigos podrían atacarlo nuevamente. Se comunicaba mediante un traductor en su móvil y gestos de súplica, advirtiendo sobre el riesgo que corría desde su llegada al Hospital Joan XXIII de Tarragona.
Los disparos que recibió, en su mayoría en las piernas, llevaron a los Mossos d’Esquadra a establecer un dispositivo de protección durante su estancia en la UCI. Sin embargo, en los días previos a su fatal desenlace, la valoración del riesgo disminuyó y la vigilancia policial fue retirada. Así, esta madrugada, se encontraba solo con su pareja en la quinta planta, donde se encontraban los pacientes de traumatología.
Büyükdeniz había sido trasladado a planta el martes, a pesar de su solicitud de permanecer en la unidad de cuidados intensivos, donde la seguridad es mayor. Insistía a todos los médicos que lo atendían sobre el peligro que corría al estar más expuesto, y su peor temor se consumó en las primeras horas de la mañana.
La presencia de su pareja, que había llegado desde Turquía, pudo haber influido en la decisión de reducir la vigilancia. En el momento del ataque, él estaba solo en su habitación con ella. Ella fue testigo de la brutalidad del crimen, aunque no recibió disparos, su estado de ansiedad la llevó a ser ingresada tras presenciar el asesinato de su compañero.
Büyükdeniz estaba vinculado al crimen organizado turco, y su muerte podría estar relacionada con conflictos en el tráfico de drogas, según lo señalado por la consellera Núria Parlón en una reciente entrevista. Hasta el momento, los autores del ataque no han sido identificados y no se ha confirmado qué grupo criminal podría estar involucrado.
A pesar de haber alertado sobre el riesgo que corría, Büyükdeniz no colaboró con las investigaciones y no formalizó una denuncia tras el primer intento de asesinato, aunque los Mossos mantenían abierta la pesquisa. Esta madrugada, su vida llegó a su trágico final.




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