El asalto a tres domicilios en Figueres desata la polémica por la actuación de los Mossos d’Esquadra
Un grupo de entre 70 y 100 personas procedentes de Girona asaltó tres pisos en el barrio del Culubret de Figueres en represalia por el tiroteo mortal ocurrido durante la verbena de Sant Joan. A pesar de la presencia de agentes de la policía local y los Mossos d’Esquadra, los alborotadores lograron llegar a los pisos y destrozarlos. La actuación de los Mossos, que optaron por no confrontarse con los violentos, ha sido cuestionada y ha desatado la polémica. Según el subjefe de la región de Girona, Xavier Domènech, esta decisión se tomó para evitar «malos mayores».
En un principio, se activaron recursos de orden público de los Mossos para intentar parar al grupo, pero finalmente se decidió no actuar. La explicación del intendente Domènech es que utilizar una fuerza excesiva hubiera sido necesario para detenerlos y contenerlos habría sido muy difícil. Además, asegura que los pisos que fueron asaltados estaban deshabitados, por lo que no ponían en peligro a ninguna persona.
El intendente también ha revelado que intentaron mediar con los alborotadores, pero no consiguieron hacerles desistir de su actitud. Los violentos accedieron a los tres pisos, destrozaron las puertas y el mobiliario interior, asegurando que no causarían ningún incendio. Según el intendente, lo que buscaban era restablecer su orgullo y honor dentro de su ley, más que causar daños físicos.
A pesar de la violación de domicilio, el intendente asegura que los hechos quedarán en nada, ya que nadie denunciará los daños o amenazas. Sin embargo, la policía catalana tiene identificadas a las personas y vehículos involucrados, y se abrirán diligencias policiales que se enviarán al juez.
El barrio de la Font de la Pólvora, donde ocurrió el asalto, ha sido descrito por el intendente como uno de los lugares más violentos que ha visto en sus más de 26 años de experiencia en la policía. Además, el alcalde de Figueres ha denunciado que la ciudad sufre las consecuencias de un colectivo que se toma la ley por su cuenta, refiriéndose a la comunidad gitana que vive en Sant Joan y Culubret.
Opinión del alcalde
El alcalde de Figueres ha pedido poner fin a las políticas «buenistas» que permiten que ciertos colectivos actúen al margen de la ley. Según él, la ley debe ser igual para todos y recordó que la autoridad no debe ser perdida en ningún barrio de la ciudad.
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