La seguridad en las prisiones: una barrera difícil de superar
Las medidas de seguridad en las prisiones son extremadamente rigurosas para evitar tanto la fuga de los reclusos como la entrada de objetos prohibidos. A pesar de ello, algunas personas continúan desafiando estas barreras con el objetivo de introducir sustancias ilegales y otros artículos dentro de los centros penitenciarios. Este domingo, 17 de septiembre, una mujer de 43 años vivió en primera persona las consecuencias de su intento.
La mujer se disponía a realizar una visita a uno de los internos de la prisión de Puig de les Basses, en Figueres, cuando fue sorprendida durante los cacheos preventivos realizados por los funcionarios. Fue entonces cuando se descubrió que llevaba consigo 60 gramos de hachís, valorados en 400 euros en el mercado negro, un teléfono móvil y un cable USB, ocultos en su cuerpo.
Ante esta situación, los Mossos d’Esquadra fueron alertados y se presentaron en el centro penitenciario. La mujer acabó confesando tanto a los agentes como a los funcionarios de prisiones qué objetos llevaba escondidos y dónde estaban ocultos. Como resultado, fue detenida como presunta autora de un delito contra la salud pública por tráfico de drogas. Cabe destacar que la mujer no tenía ningún antecedente policial hasta este incidente.

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