Incendio en planta de gestión de residuos de Los Palancares
Una chispa procedente de una torre del tendido eléctrico, situada en la zona en la que se originó el fuego, podría estar detrás del origen del incendio declarado el viernes en la planta de gestión de residuos del polígono de Los Palancares, según ha podido saber La Tribuna.
La hipótesis figura entre una de las posibles causas del siniestro que se están investigando. El informe sobre las causas del incendio está actualmente en fase de elaboración y los investigadores continúan recabando información y analizando los indicios localizados en el lugar del siniestro. En la investigación participan efectivos de Policía Científica y Policía Judicial de la Policía Nacional, junto con personal especializado en investigación de incendios de Infocam. Las diligencias continúan abiertas.
El informe está en fase de elaboración. Durante la jornada de hoy, se han tomado declaraciones y se realizaron análisis sobre distintos elementos recogidos durante la investigación. El fuego se declaró el viernes por la tarde en una zona de vegetación próxima a las instalaciones de Mobec y, posteriormente, se propagó hasta alcanzar la planta de gestión de residuos. El aviso se recibió poco antes de las siete de la tarde y la evolución de las llamas generó una importante columna de humo visible desde diferentes puntos de la ciudad que alarmó en un primer momento a la población.
La intervención de los servicios de emergencia se prolongó durante horas. Hasta siete dotaciones de bomberos participaron en los trabajos, junto con medios de la Diputación, efectivos de Infocam y agentes de Policía Local, Policía Nacional y Guardia Civil. El incendio llegó a quedar controlado durante la madrugada del sábado, aunque permanecieron puntos calientes y un retén preventivo en la zona.
Las instalaciones de Mobec resultaron gravemente afectadas por las llamas, que provocaron importantes daños en la planta y en los vehículos que se encontraban en su interior. El incendio también obligó a adoptar medidas preventivas en distintos puntos de Cuenca debido a la presencia de humo, entre ellas el lanzamiento de un mensaje ES-Alert a la población y la recomendación de permanecer en el interior de los edificios en las zonas potencialmente afectadas.
El jefe de Bomberos del Ayuntamiento de Cuenca, Jacobo Llorens, destaca a La Tribuna que en el siniestro estuvieron trabajando un total de 18 efectivos. «Algunos compañeros que se encontraban fuera de servicio incluso se ofrecieron para incorporarse a las labores», destaca. Llorens aprovecha para destacar la labor de los distintos servicios que participaron en el operativo y, especialmente, de los equipos sanitarios y de los diferentes servicios y cuerpos que colaboraron en el dispositivo.
Las condiciones meteorológicas ofrecieron durante las primeras horas una oportunidad para intensificar los trabajos de extinción. «Tuvimos que trabajar muy fuerte, sobre todo hasta las tres de la mañana», señala. Para atacar el incendio se emplearon ‘monitores’, dispositivos capaces de proporcionar un caudal de agua muy superior al de las lanzas habituales. Llorens explica que estos equipos pueden llegar «incluso 2.200 litros por minuto».
Esta actuación permitió alcanzar uno de los objetivos fundamentales del operativo: reducir rápidamente la intensidad del incendio y, con ello, la emisión de gases. «Sí que logramos el objetivo, que era neutralizarlo lo antes posible», afirma Llorens.
Para el jefe de Bomberos, intervenciones de estas características ponen de manifiesto la necesidad de mantener una formación permanente y adaptar los conocimientos y los equipos a unos riesgos cada vez más complejos. A su juicio, conocer adecuadamente los riesgos permite mejorar tanto la respuesta ante las emergencias como la seguridad de los propios profesionales.
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