Implicados en el atropello borraron pruebas y se dieron a la fuga
La policía ha revelado nuevos detalles en torno al atropello de un joven en aguas de Cala Bona, Mallorca. Según el diario Última Hora, los tripulantes del yate La Luna decidieron limpiar la embarcación después de celebrar una fiesta el mismo día del trágico suceso.
Fotografías muestran a la tripulación lanzando vasos al muelle de Porto Cristo, a gran velocidad, con el objetivo de borrar cualquier rastro de la fiesta antes de que el yate fuera precintado por la Guardia Civil.
Este no es el primer incidente en el que se vieron involucrados los tripulantes del yate. Horas antes del atropello mortal, fueron vistos abordando temerariamente otra lancha en Cala Agulla, donde iban dos menores.
La Benemérita identificó finalmente el barco en el Club Náutico de Porto Cristo. La tripulación asegura no haberse percatado del golpe mortal, pero las autoridades no creen en su versión. Todo indica que el yate se dio a la fuga luego del accidente.
La víctima se encontraba pescando calamares con dos amigos cuando fue embestida por el yate, sufriendo heridas mortales. El hijo del propietario del yate, un piloto de avión alemán de 35 años, estaba al mando de la embarcación en el momento del suceso. Su padre es un empresario con un socio mallorquín.
En respuesta a este trágico incidente, el grupo ecologista GOB y Mallorca Blue han iniciado una campaña pidiendo un endurecimiento de las limitaciones de velocidad en las zonas costeras. Actualmente, estas limitaciones no tienen en cuenta la realidad de Baleares, donde las zonas rocosas y acantilados son frecuentados por embarcaciones no motorizadas y bañistas. Reducir la velocidad a cinco nudos en un radio de 300 metros aumentaría la seguridad y reduciría la contaminación acústica.
La presidenta balear, Marga Prohens, ha anunciado que su Govern planea revisar el Decreto 21/2017 para aumentar la seguridad en la actividad de alquiler de embarcaciones y buques de recreo.




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