La residencia donde murieron tres ancianas presentaba graves problemas de seguridad
Pilar Alegría, portavoz del Gobierno, ha confirmado que las salidas de emergencia y las bocas de incendio de la residencia de ancianos que ardió el domingo estaban bloqueadas. Según el acta de la Policía Municipal de Madrid, la residencia Juan XXIII presentaba varios problemas de seguridad contra el fuego, como la falta de presión en la boca de incendios, pulsadores de alarma que no funcionaban y la ausencia de luces de emergencia. Además, se encontraron varias puertas de emergencia bloqueadas.
Alegría ha criticado la gestión de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, señalando que la residencia tenía plazas concertadas con la Comunidad. Asimismo, ha exigido una investigación exhaustiva para que se descubran todas las responsabilidades y se eviten casos similares en el futuro.
El PSOE y Más Madrid también han mostrado su preocupación y han pedido que se tomen medidas y se asuman responsabilidades por lo ocurrido.
Se cree que el incendio se originó debido a un fallo eléctrico provocado por el mal funcionamiento de un cargador de móvil o de un calentador. Dos personas fallecieron ese mismo día y una tercera perdió la vida en el hospital. Un residente continúa hospitalizado, aunque no se encuentra en peligro. Hasta el momento, 18 personas han sido dadas de alta.
La residencia, de titularidad privada, cuenta con 40 plazas, 36 de ellas concertadas. Tras el incendio, los residentes que no fueron trasladados a centros sanitarios han sido reubicados en otras residencias o en viviendas de familiares. La residencia Juan XXIII había pasado dos inspecciones en abril y agosto y contaba con los certificados de los dispositivos antiincendios.
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