La RFEF suspende a tres equipos de fútbol sala segovianos
No ha pasado ni un año desde que varios clubes de la provincia de Segovia anunciaban la creación de la Superliga Segoviana Por Mil Razones y el conflicto entre los clubes impulsores de esta competición alternativa y la estructura federativa ha alcanzado uno de sus momentos más críticos. La Real Federación Española de Fútbol ha sancionado a tres equipos segovianos de fútbol sala (CD Valverde, Segosala y CD San Cristóbal) por su presunta vinculación con esta liga, en una decisión que amenaza con dejar a la provincia sin representación en competiciones nacionales.
El caso más avanzado es el del Valverde, que ya ha sido excluido de la Tercera División tras la resolución dictada por el juez único de disciplina de fútbol sala. La sanción responde a una infracción muy grave por incumplimiento de los requisitos necesarios para la inscripción y conlleva su retirada inmediata de la competición, la anulación de todos sus resultados y su clasificación como último con cero puntos hasta final de temporada. Este escenario implica el descenso de categoría, la imposibilidad de ascender durante dos años y una multa económica. Como consecuencia directa, el partido que debería haber disputado este fin de semana fue suspendido.
La medida aplicada al Valverde anticipa el escenario al que se enfrentan los otros dos clubes implicados. Tanto el Segosala como el San Cristóbal han recibido ya la notificación federativa y disponen de un plazo de diez días para presentar alegaciones. En el caso del Segosala, la sanción afectaría a su equipo femenino de Segunda División y al masculino de Tercera División, mientras que en el San Cristóbal alcanzaría al conjunto de Segunda División B y al juvenil de División de Honor, ambos en posiciones destacadas en sus respectivas competiciones.
El origen del conflicto se sitúa en la creación de la Superliga Segoviana ‘Por Mil Razones’, una competición alternativa promovida por clubes de la provincia con el respaldo de la Diputación de Segovia tras el desacuerdo con la Federación de Castilla y León. El organismo autonómico sostiene que los clubes sancionados mantienen vinculación con equipos que participan en la liga de la Federación de manera paralela aunque a través de estructuras diferentes, lo que considera una vulneración de la normativa federativa.
Los clubes rechazan esta interpretación y defienden que no existe relación jurídica entre las entidades federadas y los equipos inscritos en la Superliga, que en muchos casos han sido creados por familias y entornos de los jugadores. En este contexto, el presidente del CD San Cristóbal de Segovia, Luis María Cáceres, ha expresado su malestar tanto por el fondo como por la forma de la decisión.
«No estamos contentos con la resolución, ni por el contenido ni por quién la impulsa», señala, en referencia a la denuncia presentada por la Federación de Castilla y León. Cáceres cuestiona que sea el propio organismo autonómico el que actúe contra clubes afiliados. «Entendemos que su función es velar por los intereses de los clubes y del deporte, no denunciar a sus propios equipos».
El dirigente también critica la dureza de la sanción impuesta. «Se nos aplica la pena máxima sin ningún tipo de atenuante, cuando somos clubes que no hemos tenido nunca expedientes disciplinarios», afirma. En este sentido, subraya que el San Cristóbal ha cumplido con sus obligaciones federativas y ha inscrito a los equipos de base en función de sus capacidades reales, siguiendo las recomendaciones de la propia normativa autonómica.
Uno de los puntos clave del expediente es la supuesta vinculación con el Rayo San Cristóbal, equipo que participa en la Superliga. Cáceres niega que exista esa relación estructural. «Es un club distinto, con directiva diferente y presidente diferente. Que haya jugadores que antes estaban con nosotros no es algo excepcional; al final de temporada son libres para decidir dónde jugar». A su juicio, compartir localidad o que existan coincidencias en los nombres no justifica la sanción.
En el plano deportivo, el presidente advierte del impacto inmediato que tendría la expulsión. El primer equipo del San Cristóbal se encuentra en puestos de play-off de ascenso a Segunda División, mientras que el juvenil compite en División de Honor con opciones de acceder a la fase final nacional. «Serían logros históricos que se perderían», apunta. Además, Cáceres alerta del perjuicio que supondría la aplicación inmediata de la sanción. «El daño ya no se puede reparar si se paraliza la competición», explica. Por este motivo, el club trabaja con su equipo jurídico para solicitar la suspensión cautelar de la medida mientras se tramitan los recursos. El objetivo es evitar, según sus palabras, «adulterar la competición», ya que la retirada de un equipo implicaría la alteración de resultados y calendarios.
La sanción incluye también una multa económica de algo más de 3.000 euros, aunque el presidente resta importancia a este aspecto frente a las consecuencias deportivas. «Lo grave es la expulsión, porque supone hacer desaparecer el trabajo de toda una temporada», sostiene.
En esta línea, el alcalde de San Cristóbal y diputado de Deportes, Óscar Moral, ha insistido en que las sanciones pueden tener un efecto devastador para el fútbol sala provincial, al advertir de que la exclusión de los equipos supondría «hundirlos» deportiva y estructuralmente, con descensos automáticos y la pérdida del trabajo acumulado durante años. Moral ha subrayado además que estas decisiones sientan un precedente preocupante, al entender que se estaría castigando «cualquier discrepancia con la federación», y ha reclamado un «cambio de enfoque» que priorice el diálogo y el fomento del deporte frente a medidas que, a su juicio, «pueden dejar a Segovia sin referentes en competiciones nacionales y afectar a cientos deportistas de base».
Así, Moral ha mostrado el apoyo tanto de la Diputación como del Ayuntamiento a los afectados, aprobando ayer una moción en la localidad para instar a la RFEF a dejar sin efecto la sanción dictada.
Publicar comentario