Confeso asesino en Lleida calificado como «psicopático» y «antisocial» por expertos
Mario Casteràs, en el año 2002, admitió ante un jurado popular de la Audiencia haber asesinado a un compañero de módulo con una barra de hierro por celos. Durante el juicio, un psiquiatra y dos psicólogos lo describieron como «psicopático», «antisocial» e «inestable emocionalmente». Como resultado, fue condenado a 16 años de prisión.
Este caso provocó un cambio en la política penitenciaria, según informó el sindicato CSIF. El crimen reveló la existencia de internos extremadamente peligrosos, obligando a la aplicación del artículo 93 del primer grado, el régimen más estricto previsto por la ley, que anteriormente no se aplicaba por una política de escaparate. A pesar de la oposición de la dirección general, el equipo del DERT de Lleida estableció un nuevo régimen de vida dentro de los DERT, conocido como régimen de contención, asumiendo así una responsabilidad en materia de seguridad que previamente no se había tomado en cuenta, lo que forzó un cambio de criterio.




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