Un regreso a Madrid se convierte en una odisea ferroviaria: casi 11 horas de viaje para los navarros en el Alvia
El viaje de regreso a Madrid tras el puente festivo del 12 de octubre se transformó en una verdadera prueba de resistencia para cerca de 300 pasajeros, en su mayoría procedentes de Navarra. Lo que habitualmente es un trayecto de menos de cuatro horas en el Alvia Pamplona-Madrid (tren 00606), se alargó hasta alcanzar casi 11 horas de sufrimiento y espera.
La cadena de desastres comenzó en la línea de alta velocidad entre Madrid y Barcelona, donde un incendio en un tren AVE entre Ricla y Plasencia de Jalón interrumpió la circulación, causando una paralización total del tráfico ferroviario en uno de los días más concurridos del año.
La primera gran detención ocurrió a las 17:00 horas, en la pequeña estación de Luceni, a solo dos horas de haber partido. Confusos y desconcertados, los viajeros fueron autorizados a bajar al andén para estirar las piernas, pero la razón de la parada prolongada no fue revelada en ese momento. Las redes sociales comenzaron a inundarse con imágenes del incendio, lo que llevó a los pasajeros a concluir que el retraso sería considerable.
Con el paso de las horas, el personal del tren finalmente se apiadó de los viajeros y, alrededor de las 20:00 horas, les ofreció un botellín de agua, un bocadillo, una bolsa de patatas y una bebida, mientras la incertidumbre continuaba reinando en el vagón.
Ante la falta de información clara sobre la reanudación del servicio, se planteó la posibilidad de que los viajeros tomaran un tren regional de regreso a Pamplona. Sin embargo, el Alvia logró reanudar su marcha a las 20:57, solo para detenerse nuevamente al acercarse al enlace con la vía de alta velocidad. En este punto, la prioridad de paso fue otorgada a los trenes AVE varados, lo que retrasó aún más su avance.
Finalmente, tras un largo y agónico trayecto, el tren alcanzó la estación de Madrid-Puerta de Atocha a la 01:40 de la madrugada, dejando a los pasajeros exhaustos tras su encierro de casi once horas sobre las vías.
Pero la pesadilla no terminó con la llegada. Muchos de los viajeros que necesitaban transbordos se encontraron haciendo cola en la oficina de Atención al Cliente, intentando conseguir nuevos billetes para continuar su viaje. Renfe ofreció un alojamiento a los afectados en un edificio de apartamentos de la capital. Un autobús trasladó a los cansados pasajeros al inmueble, donde lograron instalarse pasadas las 04:00 horas de la madrugada. Apenas unas horas después, a las 08:00, un nuevo autobús los recogió para llevarlos a las estaciones de Atocha y Chamartín, donde finalmente pudieron reiniciar su viaje a sus destinos.




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