Padre de Olivia, víctima de feminicidio, habla sobre el primer aniversario de su muerte
Eugenio García, quien ha enfrentado el dolor más grande que puede sufrir un ser humano, la muerte de su hija, Olivia, a manos de su exmujer, Noemí Martínez, habla sobre cómo se siente un año después del trágico suceso. A pesar de que la causa por el suicidio de la acusada fue archivada, Eugenio aún busca justicia para su hija. En una entrevista con EL COMERCIO, comparte su vacío y la sensación de no poder cumplir la promesa de hacer justicia. También recuerda a Olivia como una niña especial y adelantada a su edad, y destaca la importancia de recordarla con alegría y bondad. Eugenio critica el sistema judicial y la falta de protección al menor, enfatizando la necesidad de igualdad entre hombres y mujeres en los procesos de separación. Además, cuestiona la responsabilidad de Instituciones Penitenciarias en la liberación de Noemí del programa de prevención de suicidio. Aunque incierto, Eugenio enfrenta el futuro con optimismo moderado y se compromete a ayudar a otros en situaciones similares.
–¿Cómo se encuentra?
–La sensación después de un año es de vacío absoluto, es una sensación de tener gasolina para llegar a un objetivo concreto que había fijado con la muerte de mi hija, que era hacerla justicia. El objetivo era claro: llevar a la asesina de Olivia delante de un jurado y, mientras tanto, llorar a tiempo parcial la muerte de mi hija, compaginándolo con las exigencias judiciales de un caso como este, sin abandonar en ningún momento las obligaciones laborales. Dejando siempre el duelo para más adelante, aterrándome de cómo será el día siguiente, una vez que todo esto finalice.
–¿Qué ha supuesto el suicidio de su exmujer antes del juicio?
–De la noche a la mañana, con el suicidio de la asesina, todo desaparece, y con ello el suelo bajo mis pies. Como por arte de magia aparece una neblina gris que lo inunda todo, una sensación de no poder cumplir la última promesa hecha a tu hija, de volver otra vez al punto de partida. Este vacío me lleva directamente al 30 de octubre de 2022 cuando me fue comunicada la terrible noticia del fallecimiento de Olivia, todo el horror vuelve a empezar de nuevo.
–¿Cómo le gustaría que la gente recordase a Olivia?
–Me gustaría que fuera de una manera sencilla y especial a la vez. Olivia era bondad, alegría, rebosaba vida, era una niña muy especial y adelantada a la edad que le correspondía. Tenía unos valores sólidos como una roca y todo el amor y cariño que profesaba hacia nosotros. Fue esa bondad y amor lo que posiblemente llevó a su madre a cometer el asesinato.
–¿Y cómo la recuerda usted?
–Pues como lo mejor que me ha pasado en la vida. Para mí ha sido mi mundo, con ella jugaba, reía, dormía, y sobre todo disfrutaba de cada momento que pasaba a su lado. Olivia era una esponja, le encantaban todas las historias y se interesaba por cada cosa que hacíamos juntos. Los últimos recuerdos que tengo son los viajes que hicimos juntos, compartir aventuras y disfrutar de ser una familia feliz.
–Con lo que le ha pasado, ¿hay motivo para creer en la justicia?
–Creo en la justicia, aunque mi experiencia personal me invite a desterrar todo tipo de esperanza en ella. He visto de cerca jueces más preocupados por la repercusión social de sus decisiones que por hacer justicia. El caso de Olivia demuestra el desastre que puede suceder cuando los prejuicios y el miedo a ser criticado prevalecen sobre la objetividad. Elegí malos tiempos para divorciarme.
–La muerte de Olivia podría haberse evitado?
–Sí, creo que se podría haber evitado si la justicia hubiese dejado los prejuicios a un lado y actuado de manera imparcial. Noemí tenía un historial de denuncias instrumentales y tropelías que fueron consentidas. Si la justicia hubiese actuado en defensa del interés superior del menor, el asesinato de Olivia podría haberse evitado.
–Se plantea pedir responsabilidad a Instituciones Penitenciarias por no custodiar a la rea?
–No está en mi ánimo revolver más un escenario que me causa enorme dolor, pero siento la necesidad de saber qué sucedió con la liberación de Noemí del programa de prevención de suicidio. Me gustaría recibir explicaciones.
–Cree que el sistema judicial vela por el bien del menor?
–No, rotundamente no. En este país, aún falta igualdad real entre hombres y mujeres en los procesos de separación. Los niños se convierten en las víctimas de los divorcios y se les utiliza como armas para hacer daño al otro progenitor. Es necesario caminar hacia una custodia compartida e igualar derechos y obligaciones.




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