Testigos relatan el derrumbe de un edificio en Melilla
En la tarde del pasado jueves, Sheila Ahmed y su marido se encontraban comprando un nuevo váter en la calle Ibáñez Marín, frente al edificio que se derrumbó en el número 49 de esa misma calle. Mientras esperaban la entrega del producto, presenciaron el momento exacto en que un trabajador de una obra cercana golpeó con una pala de excavadora la pared del edificio, provocando un agujero y grietas en la fachada. Según Sheila, el obrero abandonó rápidamente el lugar sin avisar a nadie. Por suerte, su marido pudo alertar a las dos personas que se encontraban dentro del edificio antes de que colapsara. A pesar del susto, no hubo heridos ni fallecidos en el incidente. Los bomberos llegaron al lugar unos minutos después del derrumbe. Sheila y su marido hablaron con los residentes del edificio y los trabajadores, pero no encontraron a ninguna persona afectada. Aunque los daños materiales fueron significativos, Sheila está agradecida de que todo quedó en una anécdota.




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