Trágico suceso en Las Palmas de Gran Canaria

Sábado, 7 de marzo 2026, 19:50
Juan Carlos Quintero, padre de la bebé fallecida a manos presuntamente de su madre este miércoles pasado en el barrio marinero de San Cristóbal, asegura que la progenitora de la menor le reconoció en una llamada telefónica que le hizo el viernes después de prestar declaración a la Policía Nacional que había sido la causante de la muerte de la niña. «Le estaban tomando declaración los policías y me hizo una llamada. Me admitió y contó cómo había matado a la niña. Me sorprendió la frialdad de ella al decírmelo. No puedo dar detalles, pero reconoció básicamente que fue la causante de la muerte».
En una entrevista concedida en exclusiva a CANARIAS7, contó que la menor fallecida se llamaba Vanesa Alexandra González Lugo, tenía 20 meses y el próximo 24 de julio habría cumplido dos años. Según explica su padre, su niña al igual que él era colombiana, mientras que la madre, la investigada Richely González, de 29 años, es venezolana. Quintero tiene 28 años.
Richely González iba a pasar a disposición judicial este sábado, pero la autoridad judicial en funciones de guardia decidió prorrogar su detención hasta el lunes, que será cuando el magistrado Tomás Luis Martín, titular de la Plaza número 3 de la Sección de Instrucción especializado en Violencia contra la Infancia y la Adolescencia de Las Palmas de Gran Canaria, decreta o no su ingreso en prisión provisional.
Según el relato del padre, en los días previos a los hechos la relación de pareja atravesaba dificultades y ambos estaban en proceso de ruptura. «Como cualquier pareja normal, teníamos problemas y estaba en proceso de separación con ella. Vivíamos juntos en Las Palmas de Gran Canaria y, en su momento, me manifestó que sentía ciertos problemas psicológicos». Quintero afirma que le insistía en que buscara ayuda y que priorizara el cuidado de la niña. «Yo le decía: ‘Tú tienes que salir de esto, tienes que buscar ayuda y, principalmente, cuidar de la niña’».

Horas después recibió una llamada que, según su versión, cambió la situación por completo. «Simplemente esa noche, sobre las diez y media u once de la noche, recibí una llamada de ella y me dijo que estaba en el hospital, en el Materno y que la niña se le había caído al agua». Su reacción fue de incredulidad. «Le respondí que ¿cómo la niña se le había caído al agua? ¿Qué te pasa?».
En ese momento, según relata, intervino una agente policial. «Intervino pues una policía nacional que me comentó que ella no podía hablar porque estaba en ‘shock’, que la bebé estaba en el Materno y la estaban atendiendo». Añade que la madre había llegado «entrado esposada al hospital».

Tras la llamada se desplazó inmediatamente «al Materno Infantil». Allí permaneció esperando información durante un tiempo. «Estuve un rato, aproximadamente 40 minutos y nadie me daba ninguna información». Finalmente, dos agentes le comunicaron la noticia. «Hasta el momento en el que llegaron dos policías y me trasladaron que lamentaban informarme de que la niña había fallecido». Su reacción fue inmediata. «En ese momento yo me derrumbé».
Quintero asegura que hasta esa misma semana no había percibido indicios de problemas mentales graves en la madre. «Yo nunca imaginé que ella tuviese problemas mentales hasta que esta semana me lo manifestó». Según afirma, ella le habló de sensaciones de persecución. «Que sentía persecuciones, que la gente en la calle la perseguía y le decía cosas. Era como un tipo de delirio de persecución».
Aun así, sostiene que nunca había observado comportamientos agresivos hacia la niña. «Pero nunca me imaginé que fuese a desembocar de esta manera». También afirma que nunca le trasladó problemas relacionados con el posparto. «No creo que fuera una depresión postparto porque nunca me trasladó ningún problema, tampoco cuando la niña nació». Describe la relación entre madre e hija como afectuosa. «Es más, ella nunca mostró ningún tipo de agresividad con la niña, siempre fue muy amorosa con la bebé. Todo transcurrió en un ámbito de total normalidad».



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