Okupas generan temor en varios pueblos de Burgos
La pesadilla de Cojóbar ha llegado a su fin después de tres semanas de incertidumbre. Un grupo de diez personas, incluyendo tres menores, finalmente abandonó la casa que habían ocupado en Modúbar de la Emparedada el pasado 10 de abril, regresando a su pueblo de origen, Cogollos.
Tras la denuncia de la dueña de la casa, la Guardia Civil identificó a los okupas y los vecinos de Cojóbar se unieron para apoyar a la propietaria. Sin embargo, el temor persiste en este barrio, donde aún se sienten «desprotegidos» y con «inseguridad» debido a la presencia de los okupas, quienes abandonaron la vivienda con suministro de luz pero sin agua corriente.
A pesar de dejar Cojóbar durante el puente del 1 de mayo, los okupas han regresado a Cogollos, su anterior lugar de residencia. El alcalde de la localidad lamenta la vuelta de la «inseguridad» que generan estos individuos, quienes han retomado ilegalmente la misma casa en la que vivieron durante tres años antes de trasladarse a Cojóbar.
Ante esta situación, los habitantes de Cogollos preparan una concentración para mostrar su rechazo a los okupas, mientras que los alcaldes de varios pueblos del Alfoz de Burgos planean reunirse con autoridades para abordar la preocupación de los vecinos del medio rural en torno a la inseguridad generada por la presencia de okupas.




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