Un butrón, una tienda de antigüedades y el blindaje inesperado de un viejo banco: crónica de un robo frustrado en Málaga
En el marco del segundo derbi andaluz entre el Málaga Club de Fútbol y el Cádiz, un grupo de delincuentes eligió la misma hora para perpetrar un audaz intento de robo en el corazón del barrio de Cruz de la Epidemia. A las seis y media de la tarde, mientras aficionados se preparaban para el partido, los criminales se infiltraron en un bloque de viviendas y accedieron a una tintorería a través de una ventana, utilizando el lugar como escalón para llegar a su verdadero blanco: una tienda de antigüedades repleta de valiosas reliquias.
Antonio, propietario de La Artesana durante 25 años, vivió días difíciles. El sábado no sintió energía ni para abrir su negocio, pero el domingo decidió dar un paseo con uno de sus perros. Al regresar, lo esperaba una multitud de vecinos preocupados. «Te han entrado», le dijeron, y, aunque sorprendido, pensó que lo que pudieran robarle eran camisas y pantalones.
Al entrar en su tienda, el caos lo recibió: ropa esparcida por el suelo, mezclada con un polvo blanco proveniente de los extintores que había guardado por si acaso. Aunque notó que faltaba el dinero de la caja, se dio cuenta de que su valor era insignificante comparado con el daño. Fue entonces cuando descubrió el buitrón que habían hecho detrás del mostrador, revelando la verdadera intención de los ladrones: acceder a la tienda vecina, especializada en monedas.
Fernando, dueño de Numismática Sánchez, no se enteró del intento de robo hasta el día siguiente. «Cuando vi a Antonio acercarse, supe que algo no iba bien». Aunque sabía que era poco probable que lograran entrar en su local, no pudo relajarse hasta confirmar que sus preciadas esculturas y otros bienes estaban a salvo. Ambos empresarios reconstruyeron los hechos y coincidieron en que los criminales accedieron al edificio de forma astuta, cubriendo la cámara de seguridad con spray y retirando la reja de una ventana para entrar en la tintorería.
Fernando había abierto su tienda hace cuatro años, aunque el lugar había sido una sucursal bancaria, lo que obligó a reforzar sus paredes para evitar robos. A pesar de la meticulosidad del plan de los delincuentes, un aspecto fundamental se les había escapado, lo que les impidió alcanzar su objetivo final.
Los detalles sobre los sospechosos son escasos, y ni siquiera las víctimas conocen con certeza cuántas personas participaron en el intento. Ahora, esta información es asunto de la Policía Nacional, a quien ambos empresarios denunciaron el suceso. La Policía Científica también se presentó en el lugar, aunque parece que los ladrones habían vaciado los extintores para borrar cualquier rastro biológico.




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