Recuperación de objetos sagrados en la iglesia del Calvario de Marbella tras un robo
En la mañana del 29 de abril, un incidente inusual tuvo lugar en la sacristía de la iglesia del Santo Cristo del Calvario, en Marbella. Un hombre, que había solicitado ayuda a la parroquia en el pasado, se adentró en el templo y, al encontrar las llaves de los **vasos sagrados**, se apoderó de un **cáliz** y un **copón** de plata, saliendo del lugar sin ser detenido en el acto. Así lo relata Rafael Rodríguez, el párroco, quien ha podido reintegrar estos objetos en las ceremonias litúrgicas, cinco meses después del suceso.
Rodríguez revela que la persona implicada en el robo tenía un historial de **adicciones** y menciona que estos incidentes no son aislados. De hecho, se trató del segundo hurto en seis años en la iglesia. El primer robo ocurrió el 8 de enero de 2020, cuando un grupo sustrajo **tres cálices** y **cuatro jamones** donados a Cáritas. En esa ocasión, la policía recuperó los artículos en una tienda de segunda mano y detuvo a varias personas implicadas.
El sacerdote admite que los robos son una **constante** en el lugar, frecuentemente perpetrados por las mismas personas. Aunque son robos de **menor cuantía**, los autores suelen evitar la prisión, lo que fomenta la repetición de estos actos. Rodríguez explica que los intentos de robo suelen darse en los **lampararios** y son impulsados por la oportunidad. Sin embargo, el incidente del 29 de abril fue diferente, ya que el valor del **botín** fue considerable, estimando la iglesia que el cáliz y el copón valen alrededor de **1.200 euros** cada uno, aunque su valor histórico y religioso podría ser aún mayor.
Una semana después del robo, el delincuente fue **detenido**, pero no antes de que entregara los objetos a la policía, tras ser observado por los agentes. Este ladrón, que había ocultado el botín bajo su camisa, fue descubierto por una feligresa, a quien amenazó para poder escapar con los objetos robados. Al comparecer ante el juez, confesó su delito y quedó en libertad, aunque los objetos sustraídos permanecían desaparecidos.
Sin embargo, el 16 de septiembre, el individuo finalmente devolvió el cáliz y el copón a la Policía Local, posiblemente motivado por la vigilancia a la que estaba siendo sometido. Vender tales objetos en el mercado legal resulta complicado, ya que es difícil que un comprador pueda justificar haber adquirido artículos robados sin saberlo. Por lo tanto, el ladrón enfrenta ahora una **orden de alejamiento** que le impide acercarse tanto al párroco como a la feligresa que lo descobrió, dificultando así futuras oportunidades en la iglesia del Calvario. Desde el 23 de septiembre, el sacerdote celebra la recuperación de “las pertenencias del pueblo de Dios” al poder utilizar nuevamente el cáliz y el copón.




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