Investigación sobre la muerte de Ángela: Sin pruebas de acoso escolar ni ciberbullying
La Policía Nacional ha finalizado su indagación en el trágico caso de Ángela, una joven de 14 años que se quitó la vida en su hogar en Benalmádena. Hasta el momento, las autoridades no han hallado evidencia de acoso escolar ni de ciberbullying, según información confirmada por SUR.
La adolescente fue encontrada sin vida minutos antes de la medianoche del 14 de febrero. Su familia había estado buscándola durante la tarde, preocupados porque no solía permanecer ausente sin avisar. Tras alertar a la Policía Local, que difundió la alerta entre las patrullas, finalmente fue localizada en el sótano de su propia casa. La autopsia confirmó que se trató de un suicidio.
Al llegar al domicilio, los padres informaron que Ángela había comenzado un tratamiento psiquiátrico recientemente, señalando que supuestamente había estado sufriendo acoso en su instituto, el IES Benalmádena. Esta información llevó a la comisaría y a la Delegación de Educación a investigar más a fondo el asunto.
Docentes y el equipo directivo del centro revisaron su expediente académico y las interacciones mantenidas con ella y su familia. A pesar de ser una alumna destacada y delegada de clase, la investigación reveló que de los cinco protocolos activos por acoso escolar en el IES Benalmádena, ninguno estaba vinculado a Ángela.
La ausencia de un expediente relacionado con el acoso abre tres posibilidades: que el instituto no detectara el problema, que la familia no tuviera tiempo para denunciarlo o que no existiera tal acoso. La consejera de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía, María del Carmen Castillo, se mostró cautelosa, sugiriendo que no se descartaba la posibilidad de ciberacoso.
Con el objetivo de esclarecer lo ocurrido, la Policía Nacional examinó los dispositivos electrónicos de la menor, incluyendo una tablet y un teléfono móvil que la familia entregó para investigar si había señales de acoso. Esta indagación se extendió al ámbito digital de Ángela, revisando conversaciones de WhatsApp y redes sociales en busca de indicios de ciberbullying.
El análisis de los mensajes no fue sencillo; los agentes tuvieron que descifrar códigos y emojis que a menudo usan los adolescentes y que pueden tener significados muy específicos. Tras dos semanas de trabajo intenso, la investigación no ha encontrado evidencia que respalde las afirmaciones de acoso escolar ni de ciberbullying. Sin embargo, se advierte que esta conclusión se basa en las pruebas actuales y podría cambiar si surgen nuevas pistas.
Recientemente, los padres de Ángela hicieron llegar una emotiva carta a los medios donde expresaron su dolor: “Con profunda tristeza por lo ocurrido con nuestra hija, queremos manifestar que el dolor que sentimos es inmenso e imposible de describir con palabras. Era una niña maravillosa, especial, muy sensible y con un corazón enorme que llenaba de luz a todos los que la conocían”. En la misiva, también solicitaron respeto por su intimidad, revelando que atraviesan “uno de los momentos más dolorosos” de su vida. Además, expresaron su deseo de “honrar la memoria de Ángela y llegar hasta el final para que se haga justicia porque ella se lo merece”.




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