La controversia en Baños de Ebro: una burla a la Memoria Democrática
En una reciente decisión del Ayuntamiento de Baños de Ebro, se ha optado por cubrir con un listón de madera una inscripción franquista en un edificio municipal, una acción que ha sido calificada como una verdadera burla por parte de la asociación La Pilastra. Este acto, en respuesta a la demanda de la Dirección General de Memoria Democrática del Gobierno de España, ha sido interpretado como un desprecio a las víctimas del régimen franquista y a sus familias.
El alcalde del Partido Popular, Francisco Javier García, parece intentar ocultar las atrocidades y la represión sufridas durante el franquismo con un simple «aquí nunca pasó nada». La frase ‘Caídos por Dios y por España’, que glorifica a las víctimas del bando sublevado, permanece oculta bajo un trozo de madera, lo que muchos consideran un intento de eludir la Ley de Memoria Democrática de la manera más burda. La asociación ha expresado su indignación, afirmando que esta acción no solo es un intento de burlar la ley, sino también una falta de respeto hacia la ciudadanía.
Señalan que tapar una glorificación del alzamiento franquista con una tabla de madera es casi caricaturesco y refleja un contexto en el que la derecha radical intenta mantener las apariencias mientras espera el momento adecuado para manifestar sus verdaderas intenciones. Sin embargo, la historia no se puede esconder; el sufrimiento de miles de personas víctimas del franquismo sigue presente y no puede ser borrado.
La Pilastra exige al alcalde que retire la inscripción de manera definitiva, tal como estipula la ley. Además, reafirma su compromiso de trabajar en pro de la Memoria y Cultura Democrática, buscando eliminar de manera permanente estas inscripciones que simbolizan la vergüenza de un pasado doloroso.
La delegada del Gobierno en el País Vasco, Marisol Garmendia, ha calificado de «vergüenza» la decisión del Ayuntamiento de Baños de Ebro de cubrir la frase franquista y ha instado a las autoridades locales a cumplir con la ley «sin subterfugios». Garmendia ha recordado que la Dirección General de Promoción de la Memoria Democrática incluyó esta inscripción en el catálogo de símbolos contrarios a la memoria democrática, al considerarla una exaltación del franquismo.
La resolución sobre esta inscripción llegó tras un proceso exhaustivo, a pesar de los intentos del Ayuntamiento, gobernado por el PP, por evitar su retirada. Se concluyó que no existían motivos artísticos o arquitectónicos que justificaran su permanencia, y que su eliminación no comprometería la estructura del edificio.
La opción de cubrir la inscripción con una tabla ha sido rechazada por Garmendia, quien ha instado al Ayuntamiento a seguir el mismo procedimiento que se ha aplicado en otros lugares, como las catedrales de Murcia y Almería, donde se han realizado acciones para eliminar permanentemente inscripciones similares. La delegada ha enfatizado que el alcalde no está cumpliendo con su obligación democrática de hacer valer la ley, señalando que la solución adoptada es burda y carece de sensibilidad hacia las víctimas.




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