¡La nueva mina de Aznalcóllar supera los trámites ambientales y se prepara para su construcción!
La nueva mina de Aznalcóllar (Sevilla) ha obtenido la autorización ambiental necesaria para comenzar su construcción. Se espera que todos los trámites estén completos antes de finales de este año, lo que permitiría que la mina esté lista para extraer minerales para finales de 2027.
La Junta de Andalucía ha otorgado la Autorización Medioambiental Unificada (AAU) a Minera Los Frailes, la empresa a cargo del proyecto. Ahora, la Consejería de Industria, Energía y Minas está en el proceso de dar la autorización final, que se espera obtener antes de finales de este año.
Este logro representa un hito importante para el proyecto, ya que confirma que se han superado los trámites ambientales más delicados, como la depuración y el vertido de aguas, que fue la causa del desastre en 1998.
Los consejeros de Sostenibilidad, Ramón Fernández-Pacheco, y de Industria, Jorge Paradela, han asegurado que se han cumplido todas las garantías ambientales y que se han tenido en cuenta todas las aportaciones, incluyendo las de los ecologistas, para garantizar la seguridad del proyecto.
Una característica importante de esta nueva mina es que será subterránea y no a cielo abierto, lo que elimina el impacto visual y no requerirá la creación de una corta.
El proyecto también incluye un riguroso plan de control del agua y una garantía financiera de 60 millones para cubrir cualquier daño que se pueda producir. Además, se espera una inversión total de 450 millones, de los cuales 100 millones se destinarán a actuaciones ambientales.
Se estima que la mina creará alrededor de 2.000 puestos de trabajo directos e indirectos durante los tres años de construcción y la vida útil del proyecto es de 20 años.
En cuanto a la rehabilitación del espacio, se llevarán a cabo medidas para remodelar el terreno, integrarlo paisajísticamente y revegetarlo. Una vez finalizada la explotación, las antiguas cortas se convertirán en lagos mineros naturalizados.
El proyecto seguirá adelante con la fase de construcción, que se espera que comience a finales de este año y dure tres años. Durante este periodo se realizará el montaje de instalaciones, la construcción de la depuradora y la creación de galerías de explotación y transporte.
El Gobierno andaluz afirma que se llevarán a cabo controles diarios de los vertidos de agua y que si estos superan el 75 por ciento del límite permitido, se detendrá automáticamente el proceso. Esto garantiza que no habrá vertidos tóxicos al Guadalquivir.




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