La araña violinista: un habitante peculiar de Málaga
La araña conocida como Loxosceles rufescens, popularmente llamada araña violinista, se distingue por una mancha oscura en forma de violín que adorna la parte superior de su cefalotórax, la cual resulta de la fusión de la cabeza y el tórax en un solo segmento.
En la ciudad de Málaga, hay registros científicos que datan su existencia desde hace casi un siglo. La primera mención en la Base de Datos de Biodiversidad se remonta a 1931, según indica el catedrático de Zoología de la Universidad de Málaga (UMA), Raimundo Real.
La presencia de esta especie se ha comprobado en la capital malagueña, donde una población significativa se encuentra en el área Este, especialmente en la barriada de El Palo y sus alrededores. Esta localidad ha sido escenario de un reciente caso grave de picadura, información que ha sido difundida por SUR.
Investigaciones recientes llevadas a cabo por la UMA han revelado la existencia de la araña violinista en lugares como la Cueva del Humo, en La Araña, durante un estudio sobre la fauna de la región. Curiosamente, el nombre de esta barriada hace alusión a la araña, aunque en realidad proviene de la playa de La Araña, famosa por la abundancia del pez araña (Trachinus draco) en esta zona del litoral malagueño.
Su hábitat natural son las cuevas, y como aclara el catedrático, «las casas funcionan como cuevas artificiales» para ellas.
Por lo tanto, la violinista es completamente autóctona de la región. El profesor Real resalta que, como todos los arácnidos, esta especie ofrece beneficios al ser humano al alimentarse de insectos y ayudar a controlar plagas, como la de mosquitos. Aunque es más común en la capital y la Costa del Sol, su distribución abarca prácticamente todo el sur de España.
Habitual en espacios domésticos
Su hábitat natural son las cuevas, pero el catedrático Real explica que «las casas actúan como cuevas artificiales», lo que hace que su presencia sea relativamente normal en lugares oscuros, como debajo de muebles o en jardines y terrazas, entre piedras y macetas.
A pesar de que puede picar a los humanos, como ocurrió recientemente con un paleño de 37 años que casi pierde un brazo, el profesor aclara que los casos de picaduras son bastante raros. «Es un evento poco frecuente, aunque potencialmente grave», sostiene.
La naturaleza de la picadura también juega un papel importante en este fenómeno. Inicialmente, la mordedura puede no generar alarma, ya que «duele en el momento y poco más». Sin embargo, con el paso de las horas, el veneno comienza a causar severos daños en la piel alrededor de la zona afectada.
El veneno de la violinista es proteolítico, lo que provoca lesiones locales significativas al descomponer las proteínas celulares. Este mecanismo le permite ‘digerir’ el interior de sus presas, aunque no es neurotóxico como el veneno de otras arañas, que puede afectar el sistema nervioso y provocar parálisis.
El catedrático llama a mantener la calma ante casos como el reciente. «La araña no busca picar a los humanos ni a otros mamíferos; su tela está diseñada para atrapar insectos», explica. «Las picaduras ocurren solo cuando se sienten amenazadas o son tocadas accidentalmente».
Para prevenir incidentes, es recomendable limpiar y retirar las telarañas de la casa con una escoba, evitando el contacto directo, y si se avista a la araña, se debe barrer y sacar del hogar. Por último, Real destaca la importancia de no confundir esta especie con la araña violinista americana, que pertenece al mismo género pero es más peligrosa que su homónima mediterránea.
Arañas comunes en la región
En Málaga, se han catalogado numerosas especies de arañas, y SUR ha identificado las más comunes en entornos urbanos, jardines, campos y áreas naturales de la Costa del Sol. Aunque muchas pueden picar, la mayoría no son peligrosas. Además de la araña violinista, se encuentra la falsa viuda negra, cuya picadura es dolorosa pero generalmente no causa lesiones graves.
Menos frecuente es la viuda negra mediterránea, que se localiza en áreas limítrofes con Cádiz y Granada, y cuya picadura puede resultar dolorosa y neurotóxica, provocando parálisis y malestar general. Otras especies menos peligrosas incluyen la araña mediterránea, que aunque causa un dolor moderado, no es letal, y la tarántula europea, que ha sido desplazada a zonas montañosas como la Sierra de las Nieves.
En el contexto malagueño, también se pueden hallar arañas como la lobo, la tigre, la avispa, la de los rincones y la doméstica gigante, que no representan un riesgo para la salud.




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