Un secuestro macabro: dedos amputados y un detector de mentiras por una deuda millonaria en cocaína
En un escalofriante suceso en Fuengirola, un joven de 24 años fue abandonado en un descampado después de haber sido mutilado, torturado y apuñalado. Aunque se creía muerto, logró recobrar el conocimiento y buscó ayuda en una zona residencial cercana. Este incidente dio inicio a una compleja investigación policial para esclarecer el secuestro del hombre, quien era amenazado por una deuda de tres millones de euros en cocaína.
Según fuentes cercanas a la investigación, el secuestro se llevó a cabo debido a que los socios del joven lo consideraban responsable de la pérdida de un cargamento de droga. Con el objetivo de recuperar el valor estimado en el mercado negro de dicha carga, los captores exigieron el pago de tres millones de euros en efectivo. Sin embargo, el secuestrado se negó a pagar y rechazó toda implicación en la desaparición de la mercancía.
Ante la negativa del joven a acceder a sus demandas, sus socios tomaron la decisión de llevarlo al Reino Unido para someterlo a un polígrafo, algo inusual en el mundo del crimen organizado. Sin embargo, los resultados de la prueba no fueron concluyentes. Incapaces de decidir qué hacer a continuación, los secuestradores buscaron la aprobación de los líderes de la organización delictiva, quienes ordenaron su traslado a la Costa del Sol.
Una vez en Málaga, la víctima fue sometida a brutales torturas en un edificio en Fuengirola. Sus captores le amputaron los dedos índice de ambas manos y le apuñalaron los pies. Después de golpearlo brutalmente, lo abandonaron en un descampado cercano, aún atado y creyendo que estaba muerto. Sin embargo, el joven logró recobrar la conciencia y caminó aproximadamente un kilómetro hasta encontrar ayuda. Además de ser llevado al hospital, se alertó a la policía sobre lo ocurrido.
El caso fue tomado por el Grupo I de Crimen Organizado de la Udyco-Costa del Sol, especializado en secuestros. Tras una minuciosa investigación, se logró identificar a seis personas, cinco de nacionalidad holandesa y una británica, presuntamente implicadas en el secuestro. Gracias a las órdenes de detención emitidas por las autoridades españolas, todos ellos fueron arrestados.



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