La inquietante realidad de las bandas juveniles en Vitoria
El Gobierno Vasco se encuentra en el centro de la controversia al poner en duda el término «bandas juveniles», aunque las detenciones y los informes de la policía, así como la Fiscalía y los sindicatos, siguen empleando esa nomenclatura para describir grupos organizados que actúan con violencia. La táctica de ocultar la problemática parece ser una estrategia recurrente en la política local en relación a la delincuencia.
En declaraciones recientes, el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, ha manifestado su desacuerdo con el uso de la expresión «bandas juveniles», sugiriendo que ciertos sectores de la clase política vasca tienen un «interés especial» en destacar la existencia de estos grupos. Esto surge a colación de la detención de cinco presuntos integrantes del grupo violento ‘015’ en Vitoria.
Zupiria se muestra escéptico: ¿Realmente hay bandas juveniles? La respuesta parece ser afirmativa, aunque el mensaje subyacente indica que es mejor guardarse la información. Durante un evento en Bilbao, el responsable de la seguridad en la región expresó que «la utilización del término genera mucha alarma». Sin embargo, la situación actual plantea una pregunta crucial: ¿Y qué hay de los ataques que generan estas agrupaciones?
En su intervención, el consejero describió el homicidio como «el mayor crimen», señalando que en Euskadi se han registrado catorce casos en 2025, un aumento significativo respecto a los ocho del año anterior, un hecho que considera «grave». Además, destacó la violencia contra las mujeres como otro de los crímenes más preocupantes.
Zupiria también abordó la percepción de la delincuencia en la sociedad, citando que los delitos más alarmantes —como robos con violencia, lesiones y robos en domicilios— habían disminuido en años recientes, y que las cifras continuaban a la baja en 2026. A pesar de esto, el panorama general muestra un incremento del 4% en las infracciones penales durante los últimos tres años, y un 13% en el número de personas acusadas por la Ertzaintza y las policías locales.
Las encuestas de la Universidad de Deusto reflejan que la delincuencia y la inseguridad ciudadana ocupan el cuarto lugar entre las preocupaciones de la población vasca, situándose detrás de la vivienda, el costo de vida y la salud, pero por delante de la inmigración. Zupiria concluyó subrayando que sería «estúpido» negar las inquietudes expresadas por una parte de la sociedad. Además, enfatizó que la cuestión de la seguridad es una presión considerable para los alcaldes, aunque parece ejercer un menor impacto sobre el gobierno autónomo y prácticamente ninguno sobre el Gobierno del Estado.




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