Jerez de los Caballeros pierde a su pastor más querido: fallece Antonio Laureano Cordero a los 92 años
Hoy, día 1 de abril, la comunidad religiosa de Badajoz se vistió de luto al conocerse el fallecimiento del sacerdote diocesano Antonio Laureano Cordero a la edad de 92 años. Su deceso ocurrió en la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, ubicada en la capital pacense. Natural de Oliva de la Frontera, Antonio Laureano dedicó su vida al servicio pastoral, dejando una huella imborrable en las parroquias donde ejerció su ministerio.
Formación y primeros años de ministerio
Nacido en Oliva de la Frontera, Antonio Laureano Cordero sintió desde joven la vocación sacerdotal. Realizó sus estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano, donde destacó por su dedicación y fervor religioso. En 1962, fue ordenado sacerdote, iniciando así una trayectoria pastoral que abarcaría varias décadas y localidades de la provincia de Badajoz.
Su primer destino fue en Jerez de los Caballeros, donde sirvió desde su ordenación hasta 1966. Durante estos años, se ganó el cariño y respeto de la comunidad por su entrega y compromiso con los feligreses. Posteriormente, en 1966, fue nombrado ecónomo de Esparragalejo, cargo que desempeñó hasta 1969, consolidando su labor pastoral y administrativa en la parroquia.
Regreso a Oliva de la Frontera y servicio en parroquias vecinas
En 1969, Antonio Laureano regresó a su pueblo natal, Oliva de la Frontera, para ejercer como coadjutor. Durante 22 años, hasta 1991, trabajó incansablemente por el bienestar espiritual de su comunidad. Su labor no se limitó únicamente a Oliva de la Frontera; en diciembre de 1983, asumió también la responsabilidad de cura encargado en Zahínos, y en septiembre de 1989, fue nombrado administrador parroquial de Valencia de Mombuey. En estas localidades, su presencia fue fundamental para fortalecer la fe y cohesión de las comunidades parroquiales.
Últimos años de servicio y retiro
En 1991, Antonio Laureano dejó Oliva de la Frontera para integrarse en el equipo sacerdotal que atendía las cuatro parroquias de Jerez de los Caballeros. Durante 16 años, hasta 2007, contribuyó significativamente al desarrollo espiritual de esta comunidad. Su capacidad para conectar con los feligreses y su profundo conocimiento teológico lo convirtieron en una figura clave dentro del equipo pastoral.
Tras décadas de servicio ininterrumpido, en 2007, Antonio Laureano pasó a la situación de emérito. Sin embargo, su retiro no significó un alejamiento completo de la vida eclesiástica, ya que continuó participando activamente en actividades religiosas y ofreciendo guía espiritual a quienes lo solicitaban.
Legado y contribuciones a la comunidad
El legado de Antonio Laureano Cordero es vasto y profundo. Su dedicación al sacerdocio se reflejó en múltiples iniciativas pastorales y sociales. Durante su tiempo en Oliva de la Frontera, promovió la creación de grupos juveniles y catequéticos, fomentando la participación activa de los jóvenes en la vida parroquial. Además, impulsó obras de caridad y apoyo a los más necesitados, consolidando una red de solidaridad dentro de la comunidad.
En Jerez de los Caballeros, su labor fue igualmente destacada. Participó en la restauración y conservación de templos históricos, asegurando que el patrimonio religioso se mantuviera para las futuras generaciones. Su enfoque en la educación religiosa llevó a la implementación de programas formativos que beneficiaron a numerosos feligreses.
Detalles del funeral y despedida
El funeral por el eterno descanso de Antonio Laureano Cordero se celebrará el miércoles 2 de abril, a las 11:00 horas, en la iglesia de Santa Catalina de Jerez de los Caballeros. La capilla ardiente ha sido instalada en el tanatorio de dicha localidad, permitiendo que amigos, familiares y feligreses puedan rendirle homenaje y despedirse de quien fuera un pilar espiritual en sus vidas.
Consejos para afrontar la pérdida de un líder espiritual
La partida de una figura como Antonio Laureano Cordero deja un vacío significativo en la comunidad. Es esencial que los feligreses se apoyen mutuamente durante este periodo de duelo. Participar en grupos de apoyo, mantener vivas las enseñanzas y valores impartidos por el sacerdote y continuar con las iniciativas que él promovió son maneras efectivas de honrar su memoria y legado.




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