Álava: Cárcel al expolicía que disparó a la ventana del abertzale
Un antiguo oficial de policía nacional de Amurrio ha sido condenado por la Audiencia de Álava a tres años y nueve meses de prisión por el depósito de armas de guerra. Este individuo disparó a una ventana de un caserío y tenía en su casa una treintena de armas, proyectiles e incluso una bomba de aviación.
Antes del juicio, las partes involucradas, la Fiscalía, la acusación particular y la defensa, llegaron a un acuerdo de conformidad después de más de dos horas de negociaciones. La Fiscalía pedía siete años y medio de prisión, mientras que la acusación particular solicitaba trece años y medio.
Los hechos ocurrieron en el día de Reyes del año 2019, cuando el acusado disparó contra un caserío en el barrio de Lezama de Amurrio, perteneciente a la familia Azkarraga Isasi, vinculada a la izquierda abertzale. La fachada del caserío tenía colgado un cartel exigiendo el acercamiento de los presos de ETA a Euskadi.
El disparo, realizado a unos 400 metros, rompió el cristal de una ventana de la planta baja. El autor del disparo, un hombre de 74 años en aquel momento, fue identificado y detenido días después. El sospechoso condujo a la Ertzaintza al lugar donde había escondido la pistola utilizada, un agujero debajo de unas piedras en el monte.
En el registro de su vivienda se encontraron más de una veintena de proyectiles de artillería, incluyendo una bomba de aviación con su carga original, y diversas municiones. Sin embargo, la mayoría de ellas estaban inutilizadas o no representaban un peligro inmediato.
El acusado ha sido condenado por dos delitos: uno leve por los daños causados por el disparo, con una multa de 180 euros y una indemnización de 200 euros, y otro delito de depósito de armas de guerra con una pena de tres años y nueve meses de prisión y una pena adicional de seis años y nueve meses de privación del derecho a la tenencia y porte de armas.
En el momento de aceptar la sentencia, el acusado afirmó que las armas no eran de guerra y estaban inutilizadas. Tras el acuerdo entre las partes, la sentencia es final y firme.




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