Escándalo en Barcelona: Cura acusado de abusar de monaguillos durante los años setenta
Un perturbador caso de abusos sexuales ha salido a la luz en Barcelona, donde se ha denunciado a un cura de la parroquia de Sant Fèlix Africà por presuntamente agredir sexualmente a los monaguillos en la década de los setenta. Todo empezó cuando una de las víctimas decidió poner fin al silencio y acudir a la diócesis para denunciar los hechos. La investigación interna que se llevó a cabo ha revelado una red de pederastia en la congregación religiosa del barrio de Ciutadella-Villa Olímpica, involucrando a más miembros de la iglesia.
El arzobispado de Barcelona, consciente de la gravedad de los sucesos, ha admitido el escándalo y ha condenado enérgicamente estos abusos, mostrando su compromiso de tolerancia cero ante cualquier tipo de agresión, especialmente hacia menores de edad. En los próximos días, se espera que emitan un comunicado oficial para aclarar las circunstancias de estas acusaciones.
Según el diario El País, se ha revelado que el cura disponía de un piso cercano a la parroquia donde llevaba a los monaguillos para llevar a cabo los abusos. Se sospecha que otro sacerdote más joven era el encargado de gestionar dicho apartamento y, aunque no participaba activamente en los abusos, era conocedor de los mismos. Además, se ha afirmado que el cura denunciado llegó a llevar a otros hombres al piso para que se unieran a las violaciones.
Algunos testigos han señalado que las víctimas no se limitaban únicamente a los monaguillos, sino que también había niñas afectadas, conocidas como beatas, a quienes el sacerdote preparaba espiritualmente para convertirse en monjas. Estos presuntos abusos se prolongaron durante años, hasta que el acusado abandonó la parroquia en 1990. Antes de su estancia en Barcelona, el cura había sido destinado a una iglesia en Santa Coloma de Gramenet.
Este escandaloso caso ha conmocionado a la comunidad religiosa y a la sociedad en general, dejando al descubierto los oscuros secretos que se escondían tras las puertas de la parroquia de Sant Fèlix Africà. La noticia ha generado una gran indignación y se espera que se tomen las medidas necesarias para garantizar la protección de los menores y prevenir futuros casos similares.




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