Polémico juicio por el asesinato del suegro en Aranda de Duero
El jurado se enfrenta a la difícil tarea de determinar si el acusado de matar a su suegro en Aranda el 3 de octubre de 2024 tenía sus facultades mentales intactas, mermadas o si sufría de una enfermedad grave que le llevó a cometer el crimen confeso. Tanto el Ministerio Público como la acusación particular mantienen sus peticiones de pena, destacando la alevosía del crimen.
El fiscal solicita 30 años de cárcel para JLH, incluyendo penas por asesinato, robo con violencia y maltrato en el ámbito de la violencia de género, entre otros cargos menores. Por su parte, la acusación particular eleva su petición a 25 años, alegando tanto alevosía como ensañamiento en el crimen.
En la defensa, se argumenta que los problemas de memoria derivados de las adicciones del acusado y un cuadro de esquizofrenia paranoide condicionaron sus actos, descartando la existencia de un móvil premeditado. La estrategia se centra en tipificar los hechos como un homicidio y un hurto leve, defendiendo que los actos posteriores deben considerarse como una unidad indivisible.
Durante la sesión, se ha debatido la presencia de alevosía en el crimen, descartando el ensañamiento. La defensa ha alegado arrepentimiento y ha pedido la aplicación de atenuantes, mientras que el acusado ha pedido perdón en su alegato final, aludiendo a una situación de enajenación mental en el momento de los hechos.




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