Vecinos de ‘Susi’ López en prisión por doble homicidio
Con ‘Susi’ López entre rejas, los vecinos de La Sindical, en Oviedo, «ya podrán estar tranquilos mucho tiempo». La frase es del presidente de la Asociación de Vecinos de Vallobín, Javier Fernández, después de que ingresase en prisión provisional, comunicada y sin fianza el toxicómano de 67 años acusado de asesinar brutalmente a puñaladas a su hermana María y a su cuñado José Corujo el pasado lunes en la vivienda que compartían. Entró directo al módulo de enfermería por salud mental. Los residentes de la zona –y mucho más la familia– necesitarán tiempo para reponerse del espeluznante doble crimen de Vázquez de Mella, pero ya reivindican la necesidad de mantener controlados posibles casos de riesgo para que algo así no vuelva a suceder.
En palabras del portavoz vecinal, «en el barrio no existe un problema de seguridad y generalmente no sucede nada; además, tenemos contacto permanente con la Concejalía de Seguridad Ciudadana y con la Policía», introdujo. A su juicio, el caso de ‘Susi’ López, que manejaba un narcopiso en la última planta de la torreta de La Sindical, no debe interpretarse como la consecuencia de un problema generalizado o estructural de inseguridad. «Siempre viví al lado de esta familia y –el presunto doble homicida– era un rompecabezas; ya cuando enterramos a la madre en febrero, su familia –casi ninguno mantenía contacto con él– nos dijo que esto iba a acabar mal».
Fue a partir del fallecimiento de la madre, Epifania Alonso, a los 90 años de edad, cuando su hermana y su cuñado se mudaron con el acusado al piso de La Sindical. López, con un trastorno de personalidad límite de tipo paranoide agravado por décadas de abuso de sustancias estupefacientes, comenzó a sumirse desde ese momento en una peligrosa deriva, con amenazas de muerte constante a la pareja y con escándalos recurrentes en el vecindario. Salía por la ventana y aseguraba y que se iba a tirar. Sin ir más lejos, el pasado domingo protagonizó un episodio de este tipo y llegó a mostrar dos bombonas de butano con las que amenazaba con volar el edificio. La Policía acudió a la zona ese día sin saber que apenas 24 horas después se desataría el terror en el domicilio. Cosió a la pareja a puñaladas y los dejó tirados en uno de los dormitorios del piso. Uno de los cuerpos fue encontrado sobre la cama y el otro en el suelo.
«Yo no sabía que vendía droga, de lo contrario lo hubiese puesto en conocimiento de las autoridades. Lo que no entiendo es cómo, sabiendo lo que había y las que montaba este hombre –también tenía amenazado a medio vecindario y presumía de tener en su poder armas de fuego–, no se hizo nada antes», concluyó el presidente de la Asociación de Vecinos de Vallobín.
Para entender el crimen hay que mirar también a la historia del barrio, marcada por «décadas de destrucción social, drogas y abandono en las que el sistema falló». Al menos así lo manifestó Ángel Rodríguez, que fuera vecino de la zona durante treinta años y coincidió en La Sindical con un joven ‘Susi’ López antes de que la droga entrase, con él, para destrozar a su familia –muchos años antes de que él mismo terminase de hacerlo asesinando a su propia hermana, «una buena chica que no merecía acabar así»–. «Yo tuve la suerte de no caer en la delincuencia, pero ser un niño en aquellos años en esa zona suponía crecer rodeado de drogas y de marginalidad». La Sindical, recordó, era una barriada que se llenó de «familias numerosas trabajadoras que vivían en pisos pequeños»; no obstante, entre los años 70 y 80 «llegó la heroína y barrió especialmente a todos esos jóvenes que ya vivían con problemas en casa». Adquirían las sustancias en un local conocido como ‘El barín’, rememoró Rodríguez, y pronto comenzaron a formarse «círculos de poder». López estuvo en ellos desde bien temprano. Para Rodríguez, quien defiende que «ninguno de los que nacimos allí nacimos malos», el que falló fue «el sistema social de aquella época».
Con todo, ‘Susi’ López continuará en prisión mientras avanza el proceso judicial. Se le acusa de cometer un doble homicidio. Ya había matado a otras dos personas en los 80.



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