Incendio en el Centro de Málaga: La crónica de un desastre en Le Grand Café y el hotel Ibis
En un día cualquiera en la capital, el contingente de bomberos se compone de aproximadamente 37 profesionales distribuidos entre los distintos parques. Sin embargo, la magnitud del incendio que arrasó Le Grand Café, afectando gravemente al hotel Ibis contiguo, obligó a movilizar a todos los efectivos de un turno completo y reforzar el servicio con tres dotaciones adicionales para garantizar la atención de otras emergencias en la ciudad. A continuación, se detalla la secuencia de uno de los incendios más devastadores que ha sacudido el Centro de Málaga en los últimos años.
La tragedia comenzó a las 1.23 de la madrugada del 25 de mayo, cuando un observador alertó sobre la presencia de humo saliendo de Le Grand Café, que ya había cerrado sus puertas. Los responsables del hotel Ibis activaron de inmediato su plan de autoprotección, evacuando a los huéspedes que ocupaban unas 130 habitaciones. Gracias a la rápida respuesta, los bomberos pudieron centrarse en combatir el fuego sin que se registraran heridos, ni siquiera por inhalación de humo.
Sin embargo, el daño ya era considerable dentro de Le Grand Café. Las llamas se propagaban desde el área central hacia la cara sur del establecimiento, donde se concentró el fuego, extendiéndose hacia arriba gracias a los revestimientos de madera. Los bomberos estiman que una estructura puede colapsar entre 60 y 120 minutos, dependiendo de diversos factores. Durante la madrugada, el incendio se abrió paso y alcanzó la primera planta del hotel Ibis, tras crear un agujero en el techo del café.
Una vez que el incendio llegó al hotel, la situación se complicó enormemente. Los bomberos se esforzaron por enfriar la estructura y controlar las llamas desde las autoescalas. Las imágenes de la fachada mostraban un cráter en la esquina inferior, más cercana al Guadalmedina, aunque la parte norte del Ibis parecía aún resguardada, permitiendo a los rescatistas acceder en busca de documentos o medicinas para los huéspedes.
Todo cambió a las tres de la tarde, cuando el fuego resurgió con fuerza, extendiéndose hacia la zona norte y las plantas superiores del hotel. Este reavivamiento fue probablemente causado por un cambio en la dirección del viento, que aportó oxígeno al interior del edificio y avivó las llamas en las habitaciones. El hotel, con tres plantas en su cara sur y cuatro en el norte, sufrió el colapso de todas sus plantas por la tarde, con el fuego atravesando los forjados y saliendo por la azotea como si fuera una chimenea.
A medida que avanzaba la tarde, los bomberos lograron contener las llamas, continuando con las labores de enfriamiento desde los vehículos autobomba posicionados alrededor del edificio. La densa humareda, visible desde varios puntos de la ciudad, comenzó a disminuir en intensidad. No obstante, se preveía que los trabajos se extenderían hasta la noche para extinguir por completo el fuego. Al día siguiente, se planificaban labores de ventilación para permitir el acceso de la Policía Científica, que investigará el origen y, sobre todo, la causa del devastador incendio.




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