Las prisiones catalanas se convierten en un peligroso campo de batalla
En un lapso de seis años, entre 2020 y 2025, las autoridades penitenciarias de Catalunya han decomisado un total de 4.952 armas blancas dentro de sus cárceles, lo que equivale a más de dos armas al día. Este dato, recopilado por la Conselleria de Justícia y revelado por Marea Blava, refleja la tensión y el riesgo latente que se vive en el interior de los centros penitenciarios de la región.
El informe detalla que las armas decomisadas incluyen objetos punzantes y cortantes, como punzones, pinchos, diablos, cuchillos, navajas, machetes, hachas y otros elementos que pueden ser utilizados como armas. En cuanto a los objetos punzantes, se han incautado 1.974 unidades, mientras que los objetos cortantes suman un total de 2.978. La asociación Marea Blava alerta sobre la preocupante estabilidad en el número de armas punzantes intervenidas, con un promedio de casi una por día, y destaca el aumento en las intervenciones de objetos cortantes a lo largo de los años.
Además del problema de las armas blancas, el informe también revela un preocupante incremento en la presencia de droga dentro de las prisiones catalanas. Entre 2020 y 2025 se han decomisado más de 100 kilos de droga confirmados, principalmente cannabis y sus derivados, pero también cocaína, heroína, éxtasis, metanfetamina y otros estupefacientes. Esta situación se ha visto agravada por un aumento en las conductas autolíticas entre los internos, lo que ha llevado a un cambio en el perfil de la población reclusa y a una sensación de impunidad entre aquellos con tendencias violentas.
Por otro lado, la problemática de los teléfonos móviles en las prisiones también ha cobrado relevancia, con un total de 5.016 unidades decomisadas entre 2020 y 2025. Estos dispositivos, aunque utilizados en muchos casos para fines lúdicos o de comunicación, representan un riesgo para la seguridad y la convivencia dentro de los centros penitenciarios.




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