La sangre fría es fundamental para ser delincuente, ya que los nervios pueden jugar una mala pasada al enfrentarse a la policía. Esto fue lo que experimentaron dos narcotraficantes en Llinars del Vallès (Barcelona). El 29 de marzo, agentes de la Policía Nacional observaron cómo un coche con matrícula francesa en la AP-7 se desviaba hacia un área de descanso y se dirigía al aparcamiento de un restaurante. Al notar la presencia policial, la conductora intentó esconder el vehículo entre los camiones estacionados para pasar desapercibidos.

Ante esta sospechosa maniobra, los agentes se acercaron al coche y la conductora intentó huir dando marcha atrás, pero fue bloqueada por el vehículo policial. Tras hacer bajar a los ocupantes, los agentes notaron que estaban extremadamente nerviosos y sus respuestas eran contradictorias. Decidieron inspeccionar el vehículo en detalle para descubrir la razón de su comportamiento evasivo.

En el registro, descubrieron que las puertas laterales estaban manipuladas, lo que reveló un compartimento oculto con diez bolsas de plástico conteniendo 100 bloques de hachís envasado al vacío, con un peso total de 10,62 kilos. Los dos ocupantes fueron detenidos como presuntos autores de tráfico de drogas, mientras que el vehículo y la sustancia fueron confiscados para su análisis.

cotxe caleta
Habían modificado el coche para poder esconder la droga. / CNP
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Transportaban unos 10 kilos de hachís. / CNP