Alhaurín de la Torre: Un preso intenta colar en la cárcel 11 móviles ocultos en las zapatillas tras un vis a vis con su pareja
La semana pasada, un recluso del centro penitenciario de Alhaurín de la Torre protagonizó un intento ingenioso de contrabando durante un vis a vis con su pareja. Al entrar al encuentro, llevaba unas zapatillas comunes, pero al finalizar, había cambiado su calzado por otro par. Este cambio, que pensaba pasaría desapercibido para los funcionarios, desató una serie de acontecimientos inesperados.
El jueves 7 de mayo, mientras el reo compartía un momento familiar con su pareja, quien estaba acompañada por un menor, los funcionarios notaron que el calzado del preso era diferente. Esto generó suspicacias y motivó a los trabajadores a realizar una revisión minuciosa del calzado.
La inspección reveló que las zapatillas ocultaban un ingenioso truco: en su interior había una cavidad diseñada para esconder objetos. En el hallazgo, los funcionarios descubrieron un impresionante alijo de hasta once teléfonos móviles, incluidos varios modelos conocidos como «piticlines» y dos iPhones, además de aproximadamente 100 gramos de lo que parecía ser hachís.
Las fuentes consultadas indican que las zapatillas habían sido manipuladas antes de la visita para facilitar el ingreso del material prohibido en la prisión. Según el sindicato Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM), estas prácticas son más comunes de lo que se piensa en diversos centros penitenciarios. En ocasiones, se descosen los zapatos, se realizan modificaciones para crear un espacio oculto y luego se vuelven a coser, quedando prácticamente idénticos a la vista.
Este incidente ha sido reportado a la Fiscalía de Menores, dado que ocurrió en presencia de un menor de edad. Desde TAMPM, se ha destacado que la sola experiencia y profesionalidad de los funcionarios fue clave para detectar este método de contrabando, a pesar de la falta de recursos y las difíciles condiciones que enfrentan las plantillas penitenciarias.




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