Desarticulación de una red criminal de tráfico de cocaína entre Barcelona y Madrid
La Policía Nacional ha llevado a cabo una operación importante que ha resultado en la desarticulación de una organización criminal dedicada a la adquisición, almacenamiento, transporte y distribución de cocaína a gran escala, conectando Barcelona con Madrid, Granada, Ciudad Real y otras localidades de Cataluña.
En el marco de esta operación, 12 individuos han sido detenidos y ya se encuentran en prisión, mientras que las fuerzas del orden han confiscado 61 kilos de cocaína, 222.880 euros en efectivo y cinco armas de fuego.
La investigación, que se extendió por varios meses, permitió a los agentes identificar que la organización recibía cargamentos de cocaína en Barcelona para luego distribuirlos regularmente por diferentes puntos de España, incluyendo entregas mensuales en diversas ciudades.
La red utilizaba vehículos modificados con compartimentos ocultos elaborados para transportar tanto la droga como el dinero. Estos espacios secretos eran añadidos después de la fabricación de los vehículos y contaban con mecanismos de apertura sofisticados, diseñados para evadir la detección en los controles policiales.
Las rutas empleadas para el transporte eran variadas, y algunas de ellas también transitaban por la provincia de Tarragona. A principios de septiembre, al detectar un importante cargamento de cocaína en Barcelona, los investigadores decidieron actuar para interceptar el envío antes de su distribución.
Durante la intervención, se encontraron 38 paquetes de cocaína envasados al vacío, que sumaban un peso total de aproximadamente 45 kilos. Además, se recuperó una furgoneta con tres compartimentos ocultos, capaces de albergar más de 50 kilos de droga, y en uno de ellos se hallaron 127.600 euros en efectivo.
Los investigadores señalaron que la organización estaba dividida en dos ramas bien coordinadas. La primera, ubicada en Barcelona, estaba relacionada con un núcleo familiar y se encargaba de recibir y custodiar los cargamentos de cocaína. La segunda, asentada en Madrid, asumía la dirección y distribución de la droga, fijando precios y controlando la calidad de los envíos.
Los líderes de la organización se mantenían alejados de las actividades más arriesgadas, delegando el transporte y distribución en personas de confianza, mientras que ellos mantenían el control sobre las operaciones y los beneficios obtenidos.
La operación culminó con 12 registros en cuatro provincias: seis en Barcelona, cuatro en Madrid, uno en Granada y otro en Ciudad Real, donde se intervinieron los mencionados 61 kilos de cocaína, 222.880 euros y cinco armas de fuego. Todos los detenidos enfrentan acusaciones de pertenencia a organización criminal, tráfico de drogas y tenencia ilícita de armas.




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