Padre acusado de agredir sexualmente a su hija se declara inocente
La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria ha dejado visto para sentencia el juicio contra un hombre acusado de agredir sexualmente a su hija desde que esta tenía doce años y hasta que alcanzó la mayoría de edad. Durante la vista oral, el procesado se ha declarado no culpable y ha tildado de «falso» el relato de la víctima. Pese a mantener su inocencia, el acusado ha abonado 30.000 euros para indemnizarla, lo que ha llevado al Ministerio Fiscal a rebajar en dos años la pena de cárcel solicitada, fijando su petición final en 13 años de prisión.
La acusación particular, ejercida por la abogada de la joven, se ha adherido a la petición del fiscal. Por su parte, la defensa ha mantenido la solicitud de libre absolución para su representado, aunque ha interesado de forma subsidiaria que, en caso de condena, se le impongan cuatro años y medio de cárcel al haber consignado íntegramente la responsabilidad civil fijada por las secuelas psicológicas de la menor.
Según el escrito del Ministerio Público, los abusos comenzaron en Ghana cuando la víctima tenía 12 años. El acusado, que residía en España por motivos de trabajo, aprovechaba sus regresos al país africano para besar y realizar tocamientos a la menor debajo de la ropa. Dada su corta edad, la niña no se opuso ni relató lo sucedido a nadie.
A los 17 años, la joven se trasladó a España para convivir con su padre y hermanos. Fue entonces cuando el procesado reiteró de manera continuada estas conductas e incurrió en penetraciones digitales, según el fiscal, «prevaliéndose de su relación paternal» y pese a que la joven le manifestó de forma reiterada su negativa.
Durante su turno de última palabra, el acusado intentó descreditar el testimonio de su hija preguntándose por qué quiso ir a vivir con él a España si sufría agresiones en África. Asimismo, sostuvo que jamás se quedaba a solas con ella y atribuyó la denuncia a la influencia de su hermana mayor, con quien afirmó mantener una mala relación por motivos económicos.
Sin embargo, en la sesión se expuso un mensaje de WhatsApp que la víctima envió a su padre pidiéndole que cesaran «los abrazos» y «los tocamientos» para tener «una relación sana». El acusado justificó dicho mensaje alegando que la joven sentía «vergüenza» porque estaba saliendo con un chico.
Por su parte, la hermana mayor testificó en la vista confirmando que los problemas familiares comenzaron al enterarse de los abusos. Detalló que la víctima le confesó lo ocurrido «por miedo» y que el padre justificaba sus actos diciéndole a la menor que «tenía que hacerle feliz».




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