Impactantes incendios forestales arrasan Lleida y la Franja
El Gobierno central emitió ayer una inquietante constatación de la magnitud que están alcanzando los impactos locales de un efecto global como el cambio climático: el ministerio del Interior declaró catastróficos los efectos de catorce incendios forestales que en un mes han arrasado más de 6.000 hectáreas en Lleida y la Llitera, siniestros a los que se suma el que el 9 de junio devastó las instalaciones de la cooperativa leridana Arcofrut. Los quince eventos generaron situaciones de emergencia de Protección Civil de nivel 2.
El grueso de esa superficie quemada se concentra en la comarca de la Llitera, donde los incendios de Alcampell a Azanuy a finales de junio y de Albelda y Castillonroi a primeros de julio abrasaron 4.525 y 425 hectáreas de monte y de cultivos.
El listado de siniestros leridanos incluye los doce de elevada intensidad registrados entre los del 14 de junio en Ponts (6,8 ha) y Cervià de Les Garigues (58) y el del 13 de julio en Lladurs (2). Entre esas dos fechas, y hasta sumar 933 ha según los datos de los Agents Rurals, alcanzaron magnitud catastrófica los de Torrefeta i Florejacs (128), Talavera (102), Menàrguens (3,5), Tàrrega (46), Artesa de Segre (31), Juneda (6), Biosca (113), Montornès de Segarra y Guimerà (413) y Camarasa (22).
La declaración de zonas afectadas por emergencias de Protección Civil “recoge una serie de ayudas que los damnificados pueden solicitar desde el momento en el que se produjo la emergencia y cuya gestión corresponde al ministerio del Interior”.
Esas ayudas, aunque su cuantía específica no se conocerá hasta que el BOE publique la resolución que las regula, cubren ámbitos como los daños sufridos en las viviendas habituales de particulares y en enseres de primera necesidad. También abarcan los desperfectos en establecimientos industriales, mercantiles y de servicios, las compensaciones a las corporaciones locales por “gastos derivados de actuaciones inaplazables” y las ayudas a quienes “hayan llevado a cabo la prestación personal o de bienes”, caso de los tractores.
El proyecto de “justicia y reconciliación ecosocial en el ámbito rural” que desarrolla la entidad Anut Benestar Animal de Cabanabona, que tiene el apoyo del ministerio de Derechos Sociales, avanza en la zona afectada por el incendio forestal iniciado en Torrefeta i Florejacs en julio del año pasado, que arrasó más de 5.000 ha y concentró la devastación en ese municipio, Cabanabona y Oliola. Los voluntarios han acondicionado medio centenar de puntos de agua para animales silvestres y están reforestando una parcela de Cabanabona y el refugio de perros de Foradada. “Esto permite maximizar el impacto al estar en zona zepa (zona de protección de aves)”, explican fuentes de Anut.




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