En un sorprendente operativo de la Guardia Urbana de Barcelona, se descubrió que los VTC, Vehículos de Transporte con Conductor, no cumplían con la normativa establecida. De los 24 vehículos inspeccionados, 23 fueron enviados al depósito, evidenciando la falta de control sobre estos servicios alternativos a los taxis.

La Unitat Central de Trànsit detectó un total de 27 infracciones durante el operativo, destacando casos alarmantes como un conductor que había consumido metanfetamina y cannabis mientras transportaba a un pasajero, otro que tenía una orden de busca y captura pendiente y un tercero que fue sorprendido conduciendo sin la autorización necesaria, siendo capturado nuevamente en otro vehículo en menos de dos horas.

Estos incidentes ponen en evidencia la escasa vigilancia sobre los conductores de VTC y el peligro que representan para los pasajeros, quienes podrían verse involucrados en trágicos accidentes.