A toda velocidad, sobre la acera y a golpes: conducción temeraria en pleno Centro de Málaga
Ricardo y su pasajero todavía sienten la adrenalina recorriendo sus cuerpos tras una aterradora experiencia vivida el pasado jueves, 17 de septiembre, en el corazón de Málaga. Mientras estaban al volante del vehículo de Ricardo, notaron en los espejos un Volkswagen Eos que parecía no tener límites: derrapando, subiendo por la acera para adelantar y maniobrando de manera errática. La situación tomó un giro alarmante cuando el otro coche impactó su auto por detrás, sin detenerse en ningún momento.
El afectado, que prefiere permanecer en el anonimato por miedo a represalias, recuerda cómo todo sucedió alrededor de las 17:30 en la calle Pérez de Castro, con dirección a Eduardo Domínguez Ávila, justo detrás del colegio Salesianos en la zona de Capuchinos. "Eran dos hombres al volante, descontrolados, haciendo maniobras peligrosas y acosando a otros vehículos… ¡Incluso se subieron a la acera! Podrían haber atropellado a alguien", expresa con preocupación.
El momento más crítico llegó cuando el conductor temerario embiste su coche. "Pensábamos que se detendrían, pero tras el golpe, aceleraron de nuevo, giraron bruscamente y se fueron disparados. Todos los coches quedamos paralizados, incrédulos ante lo que presenciamos", relata.
Este tipo de conducción temeraria es más común de lo que se imagina y, desafortunadamente, a menudo escapa a las pruebas. Sin embargo, esta vez la historia fue diferente. Gracias a las cámaras del Tesla en el que viajaban, el incidente quedó grabado con claridad. "Inmediatamente guardamos el clip; el coche graba los últimos 10 minutos", comentan con alivio.
Ricardo y su acompañante, con dolor en el cuello, decidieron llamar al 112 para informar sobre "los locos haciendo rally por el Centro de Málaga". Sin embargo, la atención inicial fue confusa, ya que les llevaron de un lado a otro, preguntando si debían denunciar a la Policía Nacional o Local.
Finalmente, se dirigieron a la comisaría de la Policía Local, donde presentaron dos grabaciones: una desde la cámara frontal y otra desde la trasera, que documentan las arriesgadas maniobras del vehículo infractor. Los agentes, impresionados por el contenido de los vídeos, les aconsejaron acudir al hospital para validar sus lesiones, que resultaron ser latigazos cervicales. "Cuando vieron el vídeo, los policías no podían creer lo que estaban viendo; sin las cámaras de nuestro coche, jamás habríamos podido demostrarlo", concluye Ricardo, con un dejo de incredulidad en su voz.




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