Padrastro condenado a once años de cárcel por abusar de su hijastra de diez años
La Audiencia de Lleida ha emitido una sentencia condenando a un residente de la capital del Segrià a una década de prisión por abusar sexualmente de su hijastra cuando ella tenía aproximadamente diez años. El tribunal ha respaldado el testimonio de la víctima, el cual ha sido consistente durante todo el proceso y ha sido respaldado por los psicólogos del departamento de Justicia. El acusado ha sido condenado por un delito continuado de abuso sexual a un menor de dieciséis años. Además de la pena de cárcel, se le han impuesto cinco años de libertad vigilada. También se le ha prohibido tener empleos que involucren contacto con menores durante catorce años. Asimismo, se le ha prohibido acercarse a la denunciante a menos de cien metros durante doce años y comunicarse con ella de cualquier manera. El condenado deberá pagar una indemnización de 20.000 euros por los daños morales causados. Cabe destacar que la sentencia no es definitiva y puede ser apelada ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya.
Durante el juicio, que tuvo lugar el 29 de noviembre, el acusado negó los hechos y afirmó que nunca sucedieron. Sin embargo, la denunciante, quien ya es mayor de edad, declaró que el hombre la sometió a tocamientos en tres ocasiones e incluso le pidió que lo masturbara, aspecto que el tribunal ha considerado probado. Los abusos tuvieron lugar en el hogar de la familia en el año 2015, aunque no se denunciaron hasta el año 2021. La víctima relató: «Mientras mi madre trabajaba, él me decía que fuéramos a jugar a la cama y allí ocurrían los abusos sexuales. Primero me acariciaba y luego tocaba mis genitales por encima de la ropa». También aseguró que en al menos una ocasión el acusado introdujo sus dedos en su vagina. La joven explicó que no se lo contó a su madre porque su padrastro le decía que era «un secreto». Los psicólogos y trabajadora social que atendieron a la denunciante confirmaron que su testimonio era «bastante verosímil» y se alineaba con el concepto de abuso sexual intrafamiliar. Afirmaron además que la joven se encontraba atrapada en una situación de confianza y seducción por parte del acusado, quien la compensaba emocionalmente con cariño. La madre declaró que no sospechaba nada, pero decidió denunciarlo cuando su hija se lo reveló. Por su parte, el acusado sostuvo que trataba a la niña «como si fuera una de mis dos hijas» y llegó a afirmar que «cuando terminamos la relación con su madre, ella quería quedarse conmigo».




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