Caos en Vitoria: Gritos y peligro en las aceras por obras del tranvía
Vitoria ha dejado de ser un tranquilo paseo para convertirse en una auténtica jungla de gritos y empujones verbales. Las obras del tranvía han reducido las aceras a un pasillo angosto, donde bicicletas y patinetes se deslizan a gran velocidad, ignorando las normas y exigiendo a los peatones que se aparten a gritos. La frase que resuena es clara: “O te quitas o te quito”.
El vecindario de Zabalgana se encuentra en una situación crítica. Con el carril bici cortado y una acera mínima, los residentes han hecho eco de sus quejas a través del Buzón Ciudadano. A pesar de que el Ayuntamiento ha intentado regular la situación mediante carteles que obligan a los ciclistas y patinadores a descender de sus vehículos y caminar, la realidad es otra: la desobediencia es la norma.
Durante las horas pico, especialmente a la salida de la planta de Mercedes y otras empresas de Jundiz —donde los horarios son a las 14:00 y 22:00— el tramo se transforma en un verdadero peligro para quienes se dirigen a Zabalgana. Los peatones son objeto de pitidos y gritos para que se aparten, a pesar de que las señales indican que deben ceder el paso a los que caminan.
La situación se vuelve aún más alarmante en las cercanías de una panadería y una residencia de ancianos, donde la combinación de obras, aceras estrechas y los patinetes a toda velocidad crean un escenario propenso a un accidente inminente.
Los habitantes de la zona hacen un llamado a la Policía Municipal para que supervise el área, primero advirtiendo a los infractores y, en caso de que la situación no mejore, aplicando multas. Otros vecinos también señalan que esta área se ha convertido en un auténtico riesgo, con bicicletas y patinetes que circulan a gran velocidad sin prestar atención a las señales.
La pregunta que surge entre los residentes es directa: ¿Quién se encargará de proteger a los peatones mientras se llevan a cabo estas obras?
Y con un tono sarcástico, se añade: Imagino que los policías están ocupados controlando los radares de acceso a los polígonos industriales, que generan más ingresos para el erario público.




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