Caos en el tranvía de Vitoria: ¡Los ruidos persisten a pesar de las promesas!
La jornada que Euskotren había calificado como «normal» se transformó en un verdadero desastre en Vitoria. Una avería imprevista interrumpió el recorrido por las avenidas de Independencia y General Álava, complicando aún más la situación. Para añadir sal a la herida, las obras de verano que prometían eliminar los molestos ruidos de las arquetas han demostrado ser ineficaces. ¡Menudo inicio!
Las quejas de los ciudadanos no han tardado en aparecer. Un vecino ha señalado la chapuza en las obras del tranvía, mencionando que la arqueta entre los números 1 y 3 de Independencia ya comienza a retumbar con el paso de los autobuses. Este ciudadano se muestra pesimista, anticipando que:
- Las demás arquetas seguirán el mismo camino
- En unos meses, el pavimento volverá a estar deteriorado
- Los baches serán una constante
- Se recurrirá de nuevo a soluciones improvisadas con aglomerado
Otro vitoriano ha ampliado la lista de quejas, mencionando que en el último tramo de General Álava, entre la calle Dato y San Antonio, todas las arquetas están produciendo un clon, clon, clon desde el primer día.
La pregunta que muchos se hacen es clara: ¿Permitirá el Ayuntamiento a Euskotren entregar una obra plagada de errores por los que los vecinos han protestado repetidamente? Esta situación parece repetirse sin cesar.
Algunos opinan que el enfoque de las obras es meramente estético: «Lo que importa es que se vea bonito, sin importar si realmente se soluciona el problema». Para estos críticos, el gasto es un derroche que solo ofrece alivio temporal, sin abordar la raíz de los inconvenientes.
La comunicación de Euskotren ha dejado mucho que desear. En sus redes sociales, no se ha proporcionado información, lo que ha llevado a los ciudadanos a lamentar la falta de actualizaciones.
Un usuario frustrado relató su experiencia el 7 de septiembre, cuando intentó utilizar el tranvía, que supuestamente comenzaba a funcionar tras las obras iniciadas el 10 de agosto, pero se encontró con que no apareció. Finalmente, tuvo que recurrir a un taxi, expresando su descontento con la ineficacia del sistema.
Mientras tanto, las obras continúan generando ruido durante la noche en pleno centro, lo que ha llevado a algunos a cuestionar si se cumple la normativa de la UE sobre niveles de ruido. «Es inaceptable cómo se desatiende al ciudadano, que es quien sustenta con sus impuestos este desaguisado», exclamó un afectado.
La indignación entre los vitorianos es palpable, y el descontento no parece tener fin.




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